viernes, 1 de julio de 2016

Parón de un día


Permitirán mis lectores que haga hoy en el blog uno de esos parones que sirven para mirar atrás y adelante. Detengo el caminar con el fin de resumir de un modo breve y conciso el objeto y el fin de mi actividad pasada y reciente en el mundo de vino.
Como bien saben mis seguidores lejanos y cercanos, tras ocho años de andadura entre catas y escrituras, con una media acreditada de setenta y cinco mil visitas al mes procedentes en mayor medida de España, Estados Unidos, Alemania, Chile, Francia, Italia, Méjico, Eslovaquia y Rusia, y habiendo logrado presencia tambien en China, Hong Kong y Taiwan, acabo de iniciar una actividad paralela a la del blog, basada en las búsqueda de nuevos mercados para vinos que de algún modo considero peculiares y magníficos. Vinos que he calificado en este blog con mayúsculas y que han impresionado en mis sentidos. Recién comenzada, he logrado ya dar con clientes nacionales e internacionales, nuevos destinos para bodegas de Rioja de diversa capacidad de producción, lo cual y por encima de cualquier interés pecuaniario, me ha aportado una nueva satisfacción personal. Llevo tiempo escribiendo en este blog y en las redes sociales, sobre los modelos a veces poco explorados del ejercicio de vender. Vender es una de las patas de las mesa de cualquier bodega, un importante cimiento que a medida resulta complejo y hasta mal interpretado.
http://almavinocuatre.blogspot.com.es/2014/03/vender-vender-vender.html
Me llena de satisfacción comprobar como este blog y su divulgación a través de las redes sociales sirven como instrumento de venta, como bien aplicadas las redes sociales pueden extender su manto más allá de nuestras fronteras, como un blog y sus tentáculos en facebook, twitter y demás autovías, son capaces de apoyar a bodegas y elaboradores en la venta de sus productos en Bilbao, Madrid ó Valencia, pero también en Copenhague, Berlín ó Bucarest.
Celebro que, finalmente, mi actividad de catador y escritor de vinos, que hoy se detiene de modo puntual, y que mañana seguirá,  pueda servir de utilidad para que los vinos que más me gustan puedan cruzar el puente sobre el río de la indiferencia, calando hondo en establecimientos patrios y lejanos.
Sin duda, una buena noticia que deseaba compartir con mis seguidores y que tendrá continuidad en paralelo a este blog que siempre será plenamente desinteresado. Nunca venderé vinos en los que no crea, siempre basaré esa zona de mi actividad en potenciar la excelencia, lo mejor. Y lo haré con cariño, con la misma pasión con la que durante ocho años he catado y escrito, a diario, sin fallar a mis fieles lectores de cuatro de los cinco continentes, ya que a Oceanía aún no he tenido la fortuna de llegar. Actividad tozuda que va prolongando su extensión y que sin duda pone su pequeño grano de arena en este fascinante mundo de la cultura del vino.
Gracias a todos mis lectores por su fidelidad y como siempre, In Vino Veritas.

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