sábado, 16 de julio de 2016

Miguel Torres De Casta Rosado 2015




Mi agradecimiento a los responsables de esta bodega catalana por su desinteresado envío de varias muestras de esta referencia, un clásico del dominio, al objeto de mi cata y análisis personal.
Dicen del vino rosado De Casta que emergió de la inspiración del propio Miguel Torres observando la multitud de rosales que rodean los viñedos de la bodega. De la leyenda a la realidad, ya se sabe, siempre hay un camino y en este caso, esta referencia del bodeguero de Vilafranca del Penedés plantea una conjunción varietal de las castas tempranillo, garnacha, syrah y cariñena, basando el mayor porcentaje de uva en la segunda y última de las mencionadas, palpando en su análisis de cata la golosa sensación que aporta la garnacha y un ámbito elegante de acidez, transmitido por la cariñena, más potente y tánica.
En copa parada esboza un cromatismo rosa frambuesa con reflejos naranja, deslizando en nariz recuerdos frutales y florales rojos, amparados en un fondo balsámico que aporta profundidad aromática. Afianza en una segunda aproximación, tras agitar ligeramente la copa, los mismos testigos pero esta vez con la fruta madura aliada con un detalle cítrico y de confitura muy fragante.
La boca es sabrosa desde el arranque, el vino avanza dejando su huella frutal, esgrimiendo frescura y densidad, incorporando un tono de untuosidad y haciendo valer una seña de persistencia intensa y afinada. La retronasal manda nostalgias de confitura de cerezas, grosellas, sandía y fruto de la granada, motivando en el segundo plano la aparición de pétalos de rosas y un suave aire balsámico que bascula entre frutas y flores y aporta longitud a su expresión.
Uno de esos rosados fáciles de beber, que resultarán valor seguro en tardes y cenas estivales.
Lo califico en esta añada 2015 entre recomendable y muy recomendable.

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