lunes, 25 de julio de 2016

Domaine François Pinon Naturel Rosé Brut




Oportunidad pintiparada para el descorche de este rosé brut pétillant, cuando mi buen amigo Karmel, fiel a la norma de todos los inicios de verano se presentó con una lata de anchoas de Bermeo, y más en concreto de la conservera Royo, una de las más legendarias de la localidad costera vizcaína.
Domaine François Pinon es una bodega localizada en el Loira, y acogida a la denominación Vouvray, con quince hectáreas de viñedo en propiedad y con ocho generaciones de viticultores a sus espaldas.
La referencia que acompañó a este despliegue de sabor marinero, plantea una conjunción varietal de las castas côt y grolleau, la primera sinónima de la malbec y la segunda propia del Loira y de Anjou, siendo habitual en fusiones con la gamay.
Fruta que se vendimia en cepas que acreditan una edad media de cuarenta y cinco años, con exposición sur sureste, y suelos de composición arcillosa, con partes de pedernal y caliza.
Tras la vendimia y la llegada del fruto a bodega, se procede con una fermentación alcohólica que se prolonga sin añadido de levaduras, ni adición alguna de sacarosa, inicio espontáneo con la participación de levaduras indígenas.
Entran después en juego las lías, las barricas y cubas, un promedio temporal de entre dos y tres meses, filtrado con luz antes del embotellado. Maduración final en botella durante dieciocho y veinticuatro meses, antes de su salida al mercado.
En copa parada presenta un cromatismo rosa grosella intenso con buen brillo y despliegue regular de burbuja fina, nariz que envía nostalgias de fresas, cerezas, fruto de la granada, punto de fina confitura, fragancias florales rojas, balsámicos menores y un redondeo que expresa un fondo cítrico suave.
Perfume con virtud de frescura, abriendo la boca con la golosa fruta roja encaramada en primer plano, media nota de acidez, lozanía y viveza, escenifica una buena persistencia y una nota que plantea un equilibrio sabroso entre dos imágenes, roja fuerza frutal y pétalos florales del mismo tono. Hay alguna nostalgia en la retronasal que abunda en cítricos, balsámicos, confituras y una fina nostalgia de mineralidad. Nada de endomingadas reseñas de gominolas, chucherías y similares. Fruta, fruta y sobre todo, fruta. Lo califico como muy recomendable.
Las anchoas de Bermeo y este pétillant, sugerente danza llena de emotividad culinaria.

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