lunes, 18 de julio de 2016

Costers del Priorat Blanc de Pissarres 2015




Cuando en el año 2002 un grupo de viticultores decidieron crear una bodega que reflejara con sus vinos la identidad del Priorat, nació Costers del Priorat, auspiciada por una climatología propia y la excelencia de la licorella, esa pizarra que otorga personalidad a los suelos de esa zona de Catalunya y por extensión a los vinos que surgen de la fruta vendimiada en sus cepas.
Con las funciones enológicas a cargo de José Mas Barberá y asentados en Finca Sant Martí, estamos delante de uno de los dominios vitivinícolas que mejor representan una identidad, un fervor por la excelencia. Agradezco la colaboración demostrada con este espacio divulgador de la cultura del vino, mediando el envío desinteresado de esta muestra de su Blanc de Pissarres, que en edición de añada 2015 se fundamenta en una conjunción varietal de las castas garnacha blanca, macabeo y Pedro Ximénez, usando fruta que en la segunda de las uvas mencionadas procede de Finca Mas Alsera, situada en el término municipal de Torroja del Priorat, a cuatrocientos cincuenta metros de altitud sobre el nivel del mar, dispuesta en pequeñas terrazas asentadas en una ladera de buena aireación.
Color que en copa parada y tras el descorche y primer servicio, muestra un cromatismo amarillo pajizo de buena intensidad, con algunos reflejos acerados, nariz que despliega sensaciones de cítricos y guiños tropicales de menor fuerza aromática, notas florales y levemente herbales que dejan paso a un fondo balsámico y a un retorno de mineralidad, que después en la fase retronasal cobrará mayor protagonismo.En una segunda copa distingo nostalgias de frutos secos, piñones y almendra, que junto a los ya mencionados y a un suave punto de té verde, redondean y prolongan su perfume.
Boca fina en el arranque, fruta presencial qie al comienzo parece tímida, uniforme en el avance, y que a medida que el vino alcanza el paladar deja claras sus señas de identidad. Diría que el vino faculta la personalidad de la fruta, que se deja acompañar por un lecho de untuosidad y que va de menos a más en su expresión gustativa. Buena persistencia, con una retronasal que apunta una condición frutal y mineral destacada, dejando a un lado otros testigos y recreando nostalgias de limón y pomelo, ciruelas claudia maduras, muy suave piña y un fondo de hinojo y pedernal húmedo que alargan la huella del vino.
Una hermosa complejidad que define mi calificación de esta añada 2015 como muy recomendable.
Un vino para beber con calma, disfrutando.

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