domingo, 24 de julio de 2016

Celler Joan Simó Les Sentius 2011





Mi agradecimiento a los responsables de esta bodega catalana, localizada en el término municipal de Porrera, y acogida a la denominación de origen Priorat, por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino, mediando el envío de algunas muestras de sus referencias.
Capitaneada por Gerard Batllevell Simó, por linea materna relacionado con la viticultura desde tiempo inmemorial, y con la asesoría profesional del enólogo Josep Angel Mestres, y del apasionado Toni Pena, la bodega ocupa un lugar de privilegio en Porrera, Can Ros, desde el año 1999.
Fruto del empeño y la dedicación de estas personas surge este Les Sentius, sin olvidar la privilegiada ayuda de tiet Josep, faro humano en el Priorat, elaborador en esa zona y marchante de vinos, familia directa de Gerard y senador con empaque y experiencia en lo que a cultura vitivinícola se refiere.
Les Sentius llega al mercado como conjunción varietal de las castas garnacha, mayoritaria, con menores aportes de cabernet sauvignon y syrah, acreditando un proceso de maduración en barricas de madera de roble francés de uno y dos años, que se prolonga durante quince meses.
En copa parada pincela un cromatismo apicotado de buena intensidad, con reflejos púrpura e incipientes grana, nariz que comulga con recuerdos de fruta negra y roja en sazón, especiados ligeros y algunos tostados suaves que perfilan el camino de la fragancia. Estamos delante de uno de esos vinos que recorren un camino en el interior de la copa, desde el primer servicio, los minutos le dan viveza, alzan los testigos de la fruta por encima de la influencia de la madera, redondean el conjunto. Finaliza el perfume con notas balsámicas y de mineralidad, pedernal.
La boca es intensa desde el arranque, firmeza en una traza de acidez que circula con viveza, aporta frescura y una envolvente fruta que alcanza el paladar, goloso y lleno de evocaciones de pulpa. Equilibrado y con una sabrosa persistencia, los taninos se muestran golosos y con un punto de astringencia, que sin embargo aporta personalidad al vino, resulta integrado en el conjunto.
Retronasal que habla de nostalgias de cerezas, moras y arándanos, punto licoroso, endrinas, con un suave aire tostado y especiado, pimientas, dejando en el epílogo un recuerdo balsámico de regaliz y alguna lejana nota silvestre. Impecable nostalgia final de mineralidad, con una brisa de roca, pedernal, que prolonga su expresión. Para catarlo con paciencia, la fruta aparece integrada de mil amores con las influencias del roble.
Lo califico en esta añada 2011 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Vino de verdad, con galones e intensidad.

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