martes, 19 de julio de 2016

Bodegas Muga Blanco Fermentado en Barrica 2015 / Segunda cata






Segunda experiencia entre las propuestas de la undécima edición de la semana del pincho de Haro, en esta ocasión en el Restaurante Vega, situado muy cerca de la popular Plaza de la Paz. Y segunda cercanía también con el vino blanco fermentado en barrica de Bodegas Muga, en su edición de añada 2015. He abierto esta entrada del blog con un enlace dirigido a mi primera cata de este vino, que tuvo lugar en sede del dominio y en compañía de mi buen amigo y compañero de pasión por el vino, Jordi Melendo, y de varios miembros de la familia Muga. Recuerdo que en aquella ocasión, el enólogo Jorge Muga Palacín nos advirtió que el vino estaba recién embotellado, y por ello, y como ya ha pasado un tiempo más que prudencial mi elección para acompañar el Ferrero Rocher XXL, creación del equipo de cocina del Restaurante Vega en exclusiva para esta semana del pincho, fue esta referencia de una de las bodegas del Barrio de la Estación. Tuve que preguntar a los responsables del establecimiento por los ingredientes principales del pincho y lo reconozco, ya que al menos uno de ellos se me escapaba pese a tenerlo como se suele decir vulgamente y en este caso además mencionada la expresión con indudable propiedad, en la punta misma de la lengua. El Ferrero Rocher XXL del muy jarrero Restaurante Vega, es un bechamel de queso de cabra, manzana y nueces, cubierto por un crocante dorado que aporta cierta sensación de dulzor. Un pincho trabajado, que concede al comensal sabor y texturas, con esa lozana frescura de la manzana, unida al sabor del lácteo caprino y del fruto seco que sustenta la actividad de la masticación. Impecable presentación y agradable combinación de sabores, para una de esas creaciones que a buen seguro, y al menos a mi juicio, estarán entre las preferidas de quienes decidan ocupar una parte de su tiempo de ocio culinario en esta edición de la semana del pincho de la localidad de Haro. En cuanto al vino blanco seco fermentado en barrica de Bodegas Muga y en su edición de cosecha 2015, repito su descripción resumiendo que resulta de una conjunción varietal con base mayoritaria de la casta viura y un menor aporte complementario de malvasía, con una permanencia sobre lías de tres meses antes de proceder con el embotellado. Desde el pasado mes de Abril del presente año, fecha de la primera cata, el vino ha ganado en estructura y cierta untuosidad, aporta mayor sensación de volumen, deslizando en copa parada un cromatismo amarillo pajizo brillante, con reflejos verdosos, nariz que deja recuerdos cítricos y de manzana, guiño especiado, algunas notas lácticas muy finas y un fondo balsámico que da empaque y longitud al perfume. La boca abre con frescura, untuosidad en el avance, hay mayores influencias de las lías que en aquella primera cata, ó al menos a mi me lo ha parecido. Tiene una larga y equilibrada nota de acidez, con la retronasal que abunda en nostalgias de limón y pomelo, este en menos marca que el primero, guiño de manzana, pera y piña, especiados procedentes de la fermentación en barrica de madera nueva de roble francés Nevers, el testigo láctico ya mencionado en la fase olfativa y los hinojos balsámicos que estimulan su capacidad expresiva. Subo su calificación respecto a la que le otorgué durante su primera cata del mes de Abril, muy recomendable. Magnífica armonía, que sin lugar a dudas recomiendo.





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