jueves, 21 de julio de 2016

Bodegas López de Heredia Viña Gravonia 2006





Quinto ejemplo de la undécima edición de la Semana del Pincho de Haro, expresión esta vez del buen hacer de uno de los templos del yantar de la localidad riojalteña, el Restaurante Beethoven. En plena celebración de su setenta y cinco aniversario, Carlos Aguirre y su equipo de cocina plantean a sus visitantes un pincho de merluza langostada con setas y crujiente de gambas, presentado con cuchara, y cumpliendo los patrones del plato que menciona la langosta y no la lleva. Incluso añadiendo el crujiente de gamba, que ensalza el conjunto y sirve para realizar un primer acercamiento al pincho, llevando a la boca la parte que se presenta inmersa en el jugoso caldo. Hay reminiscencias de verdura, pero es el pescado quien saca la cabeza, motivando que las pequeñas piezas de merluza aparezcan en escena como si fueran integrantes de una sopa de pescado. Los hay que para la merluza langostada ni siquiera utilizan langostinos ó gambas, sólo mantequilla, limón, tomate y mahonesa, y sin duda el equipo de cocina del Beethoven ha querido homenajear al veterano establecimiento de La Herradura jarrera y a sus clientes con esa brisa de gamba, lo que ya no sé, es si para la receta emplatada utilizó alguna parte de langostino. Si no lo hizo, personalmente diría que no, es el canutillo relleno quien aporta la consistencia al conjunto, integrando sabor, textura y empaque.
Un pincho que nos hace manejar mano y cuchara, y al final un breve sorbo, y que cumpliendo con la tradición de una de las barras más ilustres de Haro, se adapta a la tradición de los fogones en una fecha tan celebrable como es su setenta y cinco aniversario.
Para escoltar el gesto marinero, seleccioné el Viña Gravonia de López de Heredia, en su edición de añada 2006. Un clásico del Barrio de la Estación y desde luego un vino habitual en este blog. La cosecha 2006 ofrece una versión monovarietal de la casta viura, con fruta procedente de vendimia manual en los viñedos propiedad del dominio, acreditando una maduración de cuatro años en barricas de madera de roble, acometiendo por año dos trasiegas.
En copa parada manifiesta un cromatismo amarillo dorado con las reverenciales notas de ligera evolución, propias de la bodega. Intensidad en el color que abre paso en nariz a nostalgias de fruta cítrica fresca y confitada, membrillo y frutos secos, con alguna traza especiada dulce, flores blancas y amarillas, balsámicos y de fondo un recuerdo de boudoir.
Boca que abre gallarda, profunda, con la fruta avanzando con las influencias de la madera, buen punto de acidez, músculo y viveza, envolvencia y expresión de untuosidad. Graso en la medida justa, con buena seña de persistencia. La retronasal formula recuerdos de piel de naranja y membrillo, ciruelas claudia maduras, pera passacrassana, pétalos blancos de flores y camomila, frutos secos, especiados, balsámicos y en el fondo el sello de algunos vinos de López de Heredia, eso que yo denomino boudoir, del francés bouder, que en nuestro idioma cervantino sería algo así como guardarse. Noble madurez femenina, madera y mobiliario, perfume marcado por un emblema de sutileza. Califico esta añada 2006 del Viña Gravonia de López de Heredia como muy recomendable.
En fin, Beethoven y el Gravonia, dos banderas que dejan alto el pabellón de Haro.

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