jueves, 28 de julio de 2016

Bodegas Compañon Arrieta El Cosmonauta y el Barranco del Agua 2015




Una vez más Itxaso y Gorka me sorprenden con una de esas referencias que más allá de la peculariedad de su vestimenta, expresan identidad, carácter y mucha personalidad. Agradezco a esta pareja de vitivinicultores de Lanciego, municipio de la zona alavesa de la denominación de origen Rioja, su desinteresada y para mi siempre apreciable colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino, mediando la entrega en mano de varias muestras de algunas de sus referencias.
Me cuenta Gorka que la particularidad del nombre del vino se debe, primero al personaje festivo de ficción que todos los años desciende del balcón del consistorio de Lanciego cuando a principios del mes de setiembre comienzan las fiestas. Un cosmonauta que desciende entre el alborozo de la población y que los responsables de Compañon Arrieta han querido homenajear. El Barranco del Agua ocupa la segunda parte del nombre de pila de este vino blanco para describir la localización del viñedo del que surge la fruta utilizada en su elaboración, la finca Basconegro, cuyas cepas fueron plantadas en el año 1965 y que se sitúa en el replano del barranco que da forma al arroyo Viñaspre. Con las lluvias invernales, con puntual fidelidad, el suelo de la finca se transforma en fuente y un torrente de agua recorre la viña.
La parte más elevada de esta finca posee tres mil metros cuadrados de viejas viñas de malvasía.
Estamos delante de un vino blanco seco, que se elabora con un noventa por ciento de fruta de esa casta, dejando el diez por ciento restante para un aporte de la casta viura. Métodos de cultivo basados en la agricultura ecológica, vendimia en cajas y prensado cuando las uvas llegan a la bodega, procediendo después con el inicio de la fermentación que se lleva a cabo en barricas de madera de roble, donde permanece con el aporte de lías finas, hasta que Gorka e Itxaso deciden que llegó el momento del embotellado. En el último mes he podido catar este vino al menos en tres ocasiones y puedo afirmar sin despeinarme que en todas ellas me ha parecido lo mismo, un vinazo, uno de esos ejemplos que logran que quienes catamos y escribimos valoremos la leyenda de que a menos producción, mayor calidad. Más que leyenda, realidad, creánme, no como un corsé inalterable, pero sí como una conclusión personal tras muchas horas, días, meses y algunos años ya de cata.
No es la malvasía una varietal resistente, el simple hecho de que esta pareja alavesa defiendan en el mercado una referencia casi monovarietal de esta casta, es ya todo un lujo.
En copa parada esgrime un cromatismo amarillo pajizo brillante con reflejos acerados y ligeros verdosos, nariz que identifico con recuerdos de fruta cítrica, blanca y nostalgias de pétalos florales blancos, dejando en la continuación destellos silvestres y un fondo balsámico bien afianzando en el conjunto de la fragancia. No es complejo en exceso en lo que a su expresión olfativa se refiere y sin embargo, deja siempre que sea la fruta quien tome el mando del guión de la cata, destacando en segundo plano esos aromas silvestres y balsámicos ya mencionados.
La boca es inmensa, con un equilibrio magnífico, desplegando desde la entrada una buena traza de frescura y un guiño goloso y untuoso que le concede una envidiable estructura. Volumen y un guiño graso que conduce hacia un paladar que aprecia su contacto, muy buena seña de persistencia y en la retronasal nostalgias de pomelo, limón, lichis y pera de agua, jara blanca y azahar, con matorral de monte bajo y un fragil guiño de hinojo. Finaliza con alguna evocación de almendra a medio tostar y un perímetro de mineralidad, que abraza un descriptor entre salino y de sugerente amargor que mantiene y prolonga su expresividad.
Lo califico en esta añada 2015 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Se le nota algo : respeto a las raíces.

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