martes, 19 de julio de 2016

Bodegas Carlos Serres Crianza 2012





Primera incursión en la undécima semana del pincho de Haro, un evento que contribuye en pleno verano a ampliar la oferta gastronómica de esta localidad riojalteña y que a buen seguro tendrá el éxito que merece. En el Hotel ETH y en su restaurante asador Tinto, localizado en las afueras de la ciudad, quise acompañar su rissóis de rabo de toro y boletus con este vino tinto crianza de Carlos Serres en su edición de añada 2012. Un rissóis, también llamado rissole, no es otra cosa que una especie de croqueta cubierta por masa quebrada, a veces por pan rallado, que suelen rellenarse de mil y una maneras, y que es especialmente popular en paises como Portugal, Brasil, Indonesia y en el irlandés condado de Wexford, así como en zonas de Gales e inglaterra.
En esta ocasión, el equipo creativo de los fogones de este establecimiento jarrero, nos sorprende con una fusión de rabo de toro y boletus, poniendo en la corona del pincho unos lustrosos pimientos rojos de piquillo y bañando ligeramente el conjunto con una salsa que aporta consistencia a la creación.
Un pincho que además de aparente, llega realzado con una sensación gustosa y llena de equilibrio.
En cuanto al vino tinto crianza de Carlos Serres, otra de las bodegas habituales en este blog, cuya condición y calidad deseo destacar una vez más desde este espacio de divulgación de la cultura del vino, plantea una conjunción varietal con base mayoritaria de la casta tempranillo y un menor aporte de garnacha, vinificado tradicional y una maduración de catorce meses en barricas de madera de roble francés y americano. Durante medio año más el vino se afina en botella, antes de su salida al mercado. En copa parada ofrece un cromatismo apicotado de notable intensidad, con reflejos púrpura, asoma en la proximidad aromática recuerdos certeros de fruta roja en sazón, especiados dulces y tostados suaves que dan paso a balsámicos y a menor intensidad láctica, que aunque presente la diviso en menos intensidad de fragancia que en añadas anteriores.
Aromática muy en clave de los vinos de Rioja, perfilando en la entrada en boca sensaciones golosas, la fruta bien armada, con una buena y balanceada traza de acidez, sustancioso y con los taninos jugosos y maduros, franca seña de persistencia. La retronasal habla de ciruelas rojas y cerezas, guiño breve de licorosidad bien integrado, con vainilla y regaliz en el fondo, y un enlace final de sapidez y prolongación. Lo califico en esta añada 2012 como muy recomendable.
Buena pareja, pincho de buena y estudiada elaboración, y vino tinto de Rioja cuya mejor virtud es el equilibrado sentido que le da la madera a la fruta. Para disfrutar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario