domingo, 12 de junio de 2016

Viña Zorzal Graciano 2014



Tengo yo un problema con los vinos tintos monovarietales de la uva graciano. Me familiaricé con ellos catando probablemente tres de las mejores referencias que hay en el mercado de esta varietal. Las tres de Rioja, no en vano esta uva de bajo rendimiento, tiene peso en la historia y leyenda de la denominación de origen. Por ello vinos como este que hoy traigo al blog plantean la condición de la graciano de un modo a buen seguro correcto, aunque no excelente. Proyecto Zorzal tiene más referencias y este hijo del enólogo Fernando Pérez de Obanos y de Xabier Sanz Larrea me ha resultado un buen vino, tal vez algo distante de las condiciones expresivas varietales de mis tres vinos predilectos de la graciano riojana, pero no debo ni siquiera poner en duda su correcta capacidad.
Fruta vendimiada en dos parcelas ribereñas del Ebro, con cepas plantadas en el año 1978 que se encuentran enclavadas en el término de Ombatillo, inmediaciones de Corella. Terreno pedregoso que asienta un viñedo, tesoro de este proyecto vitivinícola ampliamente reconocido por críticos nacionales e internacionales.
Acredita una maduración de cuatro meses en barricas de madera de roble francés de primer y segundo año, dando en copa parada un cromatismo apicotado de notable intensidad, con reflejos granatados, nariz que desliza evocaciones de fruta roja, con ligeros especiados dulces en segunda instancia, eje central de fragancia balsámica, un guiño de matorral algo huidizo, fijando al final un punto de roca húmeda, que aunque tiene una marca menor en el conjunto del perfume si ofrece un añadido de sugerente complejidad a la mayoritaria influencia proveniente de la fruta madre. Boca golosa, por algunos momentos parece que el raspón deja su credencial, traza de acidez sostenida con los taninos maduros y con un guiño de astringencia menor que para nada resulta molesto, antes bien plantea propia personalidad. Media alta persistencia, con la retronasal hablando de cerezas y ciruelas rojas, vainilla y matorral, recuerdos balsámicos reflejados por evocaciones de regaliz, alguna mueca de ebanistería y un final de sapidez que alarga la capacidad de expresión del vino.
En todo caso no creo que sea la mejor añada de esta referencia de Viña Zorzal, tal vez la fruta no se expresa con toda la intensidad deseada y la madera, aún y con esos cuatro meses de maduración, le resta algo de protagonismo.
Dejando a un lado la expresiva acidez de la varietal, aquí si reflejada, me cuesta captar la identidad de la uva que da vida al vino.
Ya sé, ya sé, que Corella no es Laserna, pero tampoco esta es aquella, tampoco nos vamos a poner puristas, por ello y teniendo en cuenta que a mí el vino me ha gustado más que a mis compañeros de cata, lo califico en esta añada 2014 como recomendable.

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