martes, 14 de junio de 2016

Unión Familiar de Agricultores Las Cepas Rebuzno Maturana Tinta 2015




Existe una variedad en la denominación de origen Rioja que ha estado sujeta en los últimos años a una polémica estéril, como nos gusta en España meter dedos en llagas hasta cierto punto ridículas haciendo bueno aquello de la paja y el grano; siendo su nombre Maturana Tinta. Lo que en Francia conocen como trousseau, es en la tierra de los Siete Valles un galimatías que nadó en el curso de dos cauces, el de Navarrete, finalmente minoritaria y claramente definida al final como castets, engarzada en la familia de las bituricas bordelesas, y el aclamado en último término con patrón de autenticidad, por algunas bodegas, Ijalba entre ellas, que describe la Maturana Tinta de Rioja como hermana de la ya mentada trousseau del Jura, la gallega merenzao ó la lusa bastardo. El litigio varietal entre la casta encontrada en Navarrete, falsa Maturana tinta, a la que el Consejo Regulador dió alas de más por error ó desconocidos intereses y la real, no creo que se haya llegado a resolver para desgracia de la ampelografía. Es curioso cuanto menos que la Maturana tinta auténtica sea una uva que da lugar a vinos aromáticos y suaves, siendo una baya de poco color. Justo lo contrario de la varietal apodada como de Navarrete, con más pirazinas y antocianos.
Opinión que Víctor de la Serna trasladó en uno de sus escritos del pasado, año 2013, y que yo sepa aún nadie ha rebatido desde sede de la denominación, siendo sin embargo admitido por numerosos opinadores allende de Rioja.
Desconozco si la Maturana tinta que refleja este vino apodado Rebuzno, que en su edición de añada 2015 pude catar en el evento Ecovino, responde a un cauce ó al otro, en todo caso y liturgias ampelográficas al margen, es un vino potente, con gran cromatismo, muy en clave de pirazinas y antocianos, por lo que no me queda más que identificarlo con lo que De la Serna nomenclatura como castets, origen bordelés. Claro está que siempre con el respeto debido a Sancha y los responsables del Consejo Regulador del vino de Rioja.
Elaborado con fruta procedente de métodos de cultivo ecológico y con cuatro meses de maduración en barricas de madera de roble francés, plantea en copa parada un color intenso apicotado oscuro con reflejos violáceos, concentración de color y primer destello de polifenoles. Nariz marcada por nostalgias de fruta negra en sazón, un suave aire láctico que conduce a flores violetas, balsámicos y alguna pirazina, esta no muy marcada pero sí detectada. Buena complejidad aromática que finaliza con algún destello de mineralidad, grafito.
Buenas señas olfativas de una fruta siempre dominante y golosa.
Boca que abre con sentido de jugosa personalidad, sabroso y expresando concentración, media alta línea de acidez, ducha de fruta en el paladar, taninos frescos y ligeramente marcados, prolongado y con alcance, habla en la retronasal de nostalgias a moras y frambuesas, pimienta y guiño de vainilla fina, con el fondo de regaliz que acompaña los retornos frutales. Débil nota láctica, con un final en donde las sensaciones minerales vuelven a recordar a mina de lapicero. Hay entre medias, un descriptor más que he identificado como oliva negra.
Lo califico en esta añada 2015 como muy recomendable.
Respecto al juicio de valor ampelográfico, espero crítica constructiva, sea en forma de confirmación a las teorías de Víctor De la Serna o de negación a las mismas.

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