martes, 7 de junio de 2016

Marqués de Murrieta Finca Ygay Reserva 2010




María Vargas en las labores de enología de esta referencia, una legendaria de Rioja, que se elabora con una base mayoritaria de la casta tempranillo, con complementarios aportes de mazuelo, graciano y garnacha, fruta procedente de Finca Ygay, uno de esos parajes de la denominación de origen que sólo con su mención, da cuenta de historia y tradición.
Trescientas hectáreas que rodean la señorial bodega y que acreditan una altitud sobre el nivel del mar que oscila entre los trescientos veinte y los cuatrocientos ochenta y cinco metros.
Tras la vendimia y con la llegada a bodega de los racimos se procede a un despalillado y un estrujado suave, que dejan paso a un fermentado alcohólico independiente de cada variedad, que tiene lugar en depósitos de acero inoxidable bajo control de temperatura. Encubado de ocho días, mediando remontados y bazuqueos, favoreciendo de ese modo el contacto de mosto y hollejos. Cuando finaliza la fermentación, las partes sólidas de la uva se someten a un prensado suave y lento. Maduración de veintiún meses en barricas de madera de roble americano, de los que ocho son en madera nueva. Afinado en botella de veinticuatro meses, antes de su salida al mercado.
En copa parada afirma un color apicotado de notable intensidad, con reflejos púrpura, algunas insinuaciones grana, deslizando en la proximidad olfativa recuerdos de fruta roja en sazón, con atisbos de bayas negras, especiados de buena complejidad, notas de frutos secos tostados, también en amplia galería, con evocadoras sensaciones de nueces y almendras, buena presencia de la madera, nada apelmazada, bien integrada en aromática con la predominante fruta. Final de fragancia con tonos balsámicos que redondean el conjunto. Boca que abre con un buen eje goloso, magnífica concentración, la influencia del roble está presente pero es la fruta quien tira del carro en el avance, buena traza de acidez, taninos jugosos y marcados, tiene vida por delante y se afinará más mediando una guarda responsable, aunque su presente ya pide descorche, sobre todo como vino para acompañar una buena comida. Franca persistencia, con la retronasal hablando de cerezas, arándanos y ciruelas rojas y oscuras, vainillas y canela, frutos secos tostados, una brisa ligera de pimientas no presencial en la fase aromática, y en el epílogo balsámicos y sapidez, con un guiño perimetral de cedro.
Lo califico en esta añada 2010 como muy recomendable, con mayores cotas de gloria en su previsión futura.

No hay comentarios:

Publicar un comentario