viernes, 10 de junio de 2016

Cervecera Artesana Cerveza Ceriux Tostada




Cerveza catada y degustada en el restaurante Nido, localizado en el número uno de la bilbaína calle Colón de Larreategui. Procedente de la localidad riojana de Nalda, está elaborada con agua de un manantial procedente del río Iregua, rodeado de hayas y robles. Lo que bien empieza, bien acaba, al menos en este caso en donde al aporte acuífero, se suman maltas de cebada, lúpulo, levaduras y mosto concentrado de uva, enarbolando la bandera identitaria del viñedo de Rioja.
Alta fermentación y sabrosa expresión, cerveza tostada fácil de beber, con la paciencia que trasciende del interior de la copa cuando nos situamos frente a una ale de estas características.
Buen despliegue de espuma marfileña, con tonalidades ambarinas y bronceadas, manifestando en nariz recuerdos de caramelo y frutos secos, se siente el lúpulo, con una segunda traza descriptiva que asoma nostalgias de cereal y granos de café, personalmente en la vía olfativa no he recibido aromas que recuerden la presencia del ya citado mosto de uva utilizando en su elaboración.
Boca con intensidad, ligero amargor, afable en el avance, equilibrada, los matices tostados aparecen bien acreditados, sin resultar pesados, sin apelmazar la expresión. Sí creo que ese peculiar aporte de mosto de uva sienta sus bases pragmáticas en esta fase, equilibrando las formas y el fondo del caminar que la cerveza realiza por boca y paladar. Incluso y en la vía retronasal aparecen algunas evocaciones de pacificación, elegante, que deja un sello de la influencia de la uva.
Nostalgias que se unen a almendras y avellanas tostadas, un acaramelado guiño y unas notas balsámicas, menos expresadas en la vía aromática, que desembocan en un equilibrado punto final de sapidez y café.
Una cerveza tostada que no cansa, y que por contra facilita el descanso, ese momento del día en el que el sol se va dando paso a los mejores instantes de relajación, tras una jornada de trabajo.
En fin, en La Rioja, también hay un espacio de honor para la cerveza, lo cual se agradece porque digan lo que digan los osados ignorantes, vino y cerveza no son enemigos, más bien son alimentos con autonomía propia, plenamente compatibles.

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