domingo, 19 de junio de 2016

Bodegas Francisco Javier Sanz Soguero Ignius 2012



Aprender del pasado para caminar hacia el futuro, así definen los responsables de esta bodega aragonesa la pasión por su trabajo de vitivinicultura sostenible dentro del entorno rural, con la influencia del cierzo y de una climatología mediterránea, que sobre suelos de composición pizarrosa, peñuelas, según la nomenclatura popular de la zona, y en una superficie de cultivo aproximada de dieciocho hectáreas, dan lugar a una fruta dotada de óptima calidad para elaborar vinos de una peculiar rusticidad. La roca serrana se traduce aquí en roca metamórfica cuaternaria de origen ígnico, de ahí el nombre del vino. Sierra de Algairen, dotada de una amplia flora, con jara, romero y enebro, y una altitud del viñedo que oscila entre cuatrocientos y ochocientos metros, sobre el nivel del mar. Exposición norte sur de las viñas, con la garnacha tratada en parte y además de la agricultura ecológica ya mencionada, con prácticas de perfil biodinámico.
Tras la vendimia y una fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable, usando levaduras autóctonas, se procede con un periodo de maduración aproximado de catorce meses en barricas de madera de roble americano, completado por un afinado en botella, anterior a su salida al mercado.
En copa parada muestra un cromatismo apicotado de notable intensidad, con retornos aromáticos en nariz que reflejan fruta roja en sazón, algunos especiados dulces en segunda instancia abriendo a balsámicos y matices silvestres. Encuentro un testigo olfativo que marca hoja de tabaco y un aire lejano a resina de pinacea.
Boca gustosa desde el arranque, afronta la entrada con cierta rusticidad y un punto licoroso integrado, media acidez no muy prolongada, con avance suave y equilibrio en las formas. Plantea un aire potente en el paladar, levemente percutor, con la fruta siempre en clave protagonista. Taninos maduros y pulidos, con buen gesto de persistencia. La retronasal habla de fruta roja licorosa, puntos silvestres y balsámicos enmarcados en segundo plano, y una nota que insiste en resinas, hoja de tabaco y aquí y ahora una impronta de mineralidad, roca húmeda.
Sabroso y con rachas especiadas que escoltan a los acordes de fruta.
Lo califico en esta añada 2012 entre recomendable y muy recomendable.

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