lunes, 30 de mayo de 2016

Viñedos y Bodegas Dominio de Tares Mencía Cepas Viejas 2014




Mi agradecimiento a los responsables de esta bodega berciana por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino, mediando el envío de varias muestras de algunas de sus referencias principales, al objeto de mi cata y análisis personal.
Comienzo con este Cepas Viejas en edición de añada 2014, un vino tinto monovarietal de la casta mencía que se elabora con fruta procedente de tres parcelas propiedad del dominio, con asiento en suelos de composición arcillosa caliza con lecho de pizarra. Topografía con moderadas ondulaciones y una altura sobre el nivel del mar de entre cuatrocientos ochenta y seiscientos cincuenta metros, edad media de las cepas de sesenta años. Vendimia manual con uso de mesa de selección cuando las uvas llegan a bodega, procediendo con un despalillado sin estrujado y una fermentación alcohólica que discurre, mediando levadura natural en depósitos de acero inoxidable bajo control de temperatura. Maceración y descubado a barricas por gravedad, maloláctica y maduración de nueve meses en madera de roble francés y americano.
En copa parada esgrime un cromatismo apicotado intenso y profundo, con reflejos violáceos e incipientes purpúreos, nariz que envía nostalgias de fruta negra y roja en sazón, balsámicos y tostados de fondo, con algunas flores violetas y resinas que dan una cobertura olfativa de silvestres evocaciones. La boca abre con jugosa expresión, una especie de La Tulipe Noire de Alejandro Dumas, en versión vínica, espadachín bravo y lustroso, atractivo y prolongado en potencial. Aquí la expresión de la fruta negra manda junto a un eje central de balsámicos recuerdos a regaliz. Carga frutal de amplitud con segundo plano de madera, hay una larga y equilibrada línea de acidez, frescura a raudales, con los taninos golosos y ligeramente marcados, seña de muy agradable persistencia. Retronasal que origina nostalgias de moras, frambuesas y arándanos, vainilla fina con un lecho láctico y el ya mencionado eje de regaliz. Evocaciones finales de resinas y un guiño tostado menos relevante por el momento, que redondea su capacidad expresiva.
Final pleno en sapidez y en longitud descriptiva.
Compaginado con una dorada al horno, lleno a los presentes de satisfacción.
Vino tinto y pescado, para nada es un pecado.
Lo califico en esta añada 2014 entre muy recomendable y más que muy recomendable.


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