lunes, 23 de mayo de 2016

Compañía Bodeguera Valenciso Reserva 2005



Tercera ocasión que aparece publicada una crónica de cata de esta añada 2005 del vino tinto reserva de Valenciso, en mi blog. Tercer análisis en el transcurso del tiempo de una referencia que enaltece la denominación de origen Rioja y de la que algunos catadores, degustadores y escritores de vino nos sentimos orgullosos.
La primera data de una pasada asistencia al salón Bizkai Vinos de Bilbao, donde coincidí con Carmen Enciso, allá por el mes de febrero del año 2011.
La segunda durante un evento en el que se armonizó vino y cacao, y en el que los presentes aprendimos a valorar esta fusión alimentaria en su justa medida, cita que data del mes de agosto del mismo año, y cuya entrada del blog aparece publicada en setiembre de 2011.
Y la cuestión es cómo progresan los Valenciso en botella mediando una guarda responsable.
Tengo la bendita referencia de la edición de añada 2001, vino glorioso que evoluciona con letras doradas y ahora, desde la pasada Navidad, el buen caminar de este 2005.
Siempre y como no me canso de repetir, el Valenciso de Rioja es un gran notario de las condiciones de cada cosecha, algo que no está de más reflejar, porque aunque algunos no lo crean ó perciban, no se puede decir lo mismo de todas las bodegas que van cruzándose en mi sendero de catador.
Monovarietal de la casta tempranillo que acredita el origen de la fruta en viñedos localizados en Briones, Ollauri, Haro, Villalba y Rodezno, municipios de la Rioja alta. Influencia atlántica, con vinificado en depósitos de cemento, continentes donde también se lleva a buen término la fermentación maloláctica. Posterior maduración en barricas de madera de roble francés, durante un periodo aproximado de diecisiete meses.
Catado y degustado, en formato magnum, durante la cena de Nochebuena del año 2015, aprecio en copa parada un cromatismo apicotado, con reflejos grana y algunas declaraciones teja incipientes, buena condición que da francas señas de madurez. Nariz que expresa nostalgias de fruta roja confitada y con algunos guiños aromáticos acompotados finos, plantea en segunda instancia un punto muy breve de flores rojas, balsámicos y lácticos reunidos junto a una seña especiada dulce, vainilla y menor tono de canela, tostados y frutos secos, acabando en algún gesto de cuero limpio.
Equilibrio en su complejidad, sostenido.
Boca que abre con finura, hay una sabrosa traza de acidez, con buen despliegue de frescura frutal, envolvente y con una estructura inconfundible, hay mucho Rioja en la copa. Taninos golosos y pulidos, con una franca seña de persistencia, con la tempranillo reflejada con un estupendo grado de honestidad. Elegante, con músculo y buena prolongación.
La retronasal habla de cerezas y ciruelas rojas, pétalos de rosas rojas, vainilla algo apagada, canela incipiente, lecho láctico y perímetro balsámico, con una brisa de almendra tostada, aquí incluso apunto también granos de café y un final en el que la sapidez y un noble testigo de cuero se abrazan para dar mayor redondez a la fruta y al vino.
Lo califico en esta añada 2005, catado en el mes de Diciembre de 2015, como muy recomendable.
Mantiene la misma calificación de agosto de 2011 y sube respecto a mi cata inicial de febrero de ese mismo año.

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