domingo, 1 de mayo de 2016

Bodegas Gómez Cruzado Cerro Las Cuevas Selección Terroir 2012





Agradezco al equipo profesional y humano de Bodegas Gómez Cruzado, su desinteresada entrega en mano de una muestra de esta nueva referencia, recientemente salida al mercado, un nuevo vino tinto de su colección Selección Terroir, que llega después del Pancrudo, aquel vino tinto monovarietal de la casta garnacha, que ya caté y comenté en este mismo blog en una entrada que data del veintiocho de Setiembre de 2015.
Cerro Las Cuevas en la edición de cosecha 2012 plantea una base varietal mayoritaria de la casta tempranillo, con un cinco por ciento de uvas de graciano, fruta toda ella vendimiada en pequeñas parcelas situadas en las inmediaciones de Sierra Cantabria, en la zona alavesa de la denominación de origen Rioja y en concreto en el término municipal de Leza. Laderas con orientación cardinal sur y mesetas apacibles, con cercanos robles y vegetación espontánea, estando las cepas que acreditan una edad media de ochenta años, asentadas en suelos pobres de composición caliza.
Tras la vendimia manual, se procede con un método tradicional de vinificado, fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable bajo control de temperatura. Bazuqueos regulares y posterior maloláctica en barricas de madera de roble francés, con dieciocho meses de maduración en idéntico continente y un año adicional de afinado en botella, antes de su salida al mercado.
He podido catar este vino hasta tres veces consecutivas en un periodo de un mes y mis impresiones personales lo colocan en un pleno punto de satisfacción.
En copa parada apunta un cromatismo apicotado de buena intensidad, con reflejos púrpura, mantiene en su proximidad aromática recuerdos de fruta roja en sazón, algunas tenues notas especiadas dulces, con un fondo en el que se unen tonos balsámicos, regaliz, y un final en donde percibo una sensación evocadora de ligeros matices silvestres y minerales, pedernal.
La boca es sabrosa y suave, la tempranillo expresada con longitud, buena línea de acidez, taninos maduros y pulidos, con muy buena estructura y magnífica estructura. Es un vino jugoso, que afirma la fruta madre con un punto de franca expresividad. No diría que hay lo que yo suelo definir como ducha de fruta y sin embargo el sugerente guiño de la tempranillo aporta nervio y anima a un según trago y a una copa más.
Persistencia marcada por la franqueza varietal, con la retronasal que habla de cerezas y ciruelas rojas, brisa salina suave y un punto especiado ligero, ese centro balsámico de regaliz, aquí un débil gesto láctico y en el final el retorno que ya llegaba expresado en la vía olfativa y que recuerda a naturaleza y mineralidad.
Lo califico en esta añada 2012 entre muy recomendable y más que muy recomendable.


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