sábado, 23 de abril de 2016

Vinos La Zorra Raro 2014




De nuevo mi agradecimiento a Olga Martin López y a su equipo profesional y humano por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino, mediando el envío de varias muestras de sus referencias principales. Tras gozar con la cata del 8 Vírgenes, un vino blanco fascinante, traigo hoy al blog mis conclusiones personales sobre el Raro, un vino tinto monovarietal de la casta Rufete, en edición de añada 2014.
Raro será que si a usted, querido lector, le gusta el vino, esta referencia de La Zorra le pase desapercibida. Porque además de una sincera declaración de intenciones basada en el respeto varietal, hay una virtud que encuentro en este vino : encandilar desde un concepto de unidad de fruta y mineralidad. No en vano y criticando una vez más a aquellos ilustres pensadores de la ciencia oficial que pretenden negar la existencia de la expresión mineral como valor unido al suelo en donde la vid cumple su ciclo vegetativo, e incluso a aquellos que buscan dividir la mineralidad en diferentes apartados complicados y hasta difíciles de entender por quienes no estudiamos licenciaturas de ingeniera nuclear, los vinos no son más que una expresión frutal del suelo, del clima, de la zona geográfica y de las diferentes características de cada cosecha. Sí no lo son, tal vez sea el momento de
empezar a alarmarse. Las raíces de la vid y su legendaria fuerza de penetración, son en sí mismas,
causas más que evidentes de que la mineralidad en caso alguno es un chisme, ó un mito sin fundamento. Los suelos graníticos y pizarrosos donde se asientan las viñas que facultan las uvas de Rufete que dan forma y fondo a este Raro, están a mi juicio plenamente justificados en la expresión del vino. Tras la vendimia y una primaria maceración, se despliega la fermentación alcohólica, que precede a una maloláctica y a una corta permanencia en barricas de madera de roble francés de segundo año, poco más de cien días.
En copa parada es suave y ligero, cromatismo violáceo incluso con algunos tonos de color rosa flambé, nariz que envía notas que recuerdan a fresas de mata, grosellas, arándanos y fruta de granada, con un guiño cítrico ligero, algunas hierbas aromáticas y pétalos florales rojos y violeta. Apéndice balsámico, regaliz, con un fondo en donde hay nostalgias aromáticas de pedernal húmedo y fina salinidad terrosa.
Buena prolongación mineral en el perfume.
La boca es gustosa, fina en el avance, incluso con una sensación más bien fluida, dejando en el paso notas amplias de fruta, esmerada traza de acidez, con una tanicidad débil y una fina y sutil persistencia. Su primordial virtud es ese sabroso descriptor frutal y esos guiños minerales que amplifican en la retronasal, junto a balsámicos, silvestres y aquí, en menor medida florales, toda su capacidad expresiva.
Lo califico en esta añada 2014 como muy recomendable.

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