miércoles, 6 de abril de 2016

Viñedos y Bodega Monsata Perdigón Pedralba 2015



Mi agradecimiento a estas dos familias valencianas y en concreto a Ricardo, con quien pude hablar por teléfono para concretar alguna información sobre los métodos de elaboración de sus vinos, por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino, mediando el envío de algunas muestras de sus referencias principales.
He catado este Pedralba, Cuna del Mejor Vino, con el interés novicio que un enópata siente por una varietal desconocida en mi andadura personal por este fascinante mundo. La Planta Fina de Pedralba, también apodada planta angort, es una recuperada, una de esas uvas que tuvo en el pasado instantes de gloria, que fue olvidada y que en el presente gracias a románticos, aunque también pragmáticos, hombres del vino ha vuelto a reaparecer. Y es que en efecto las familias Monsata y Perdigón, se unieron para desde una vieja parcela, al parecer la última existente, salvar el material vegetal suficiente con el que plantar una nueva finca, hasta lograr las dos hectáreas de viñedos actuales.
Varietal muy productiva, racimos grandes y compactos, los hombres de campo de la bodega realizan abortos florales y vendimia en verde, buscando mediante estas intervenciones, aligerar las cepas.
Racimos menos compactos y menos kilos de uva por planta. Vendimia nocturna y selección de uva a pie de campo, con maceración a baja temperatura y proceso de fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable a una temperatura de catorce grados, con mantenimiento sobre lías de un mes.
En copa parada describe un cromatismo amarillo pajizo y brillante, con tenues reflejos de la misma seña pero más marcados.
Nariz que apunta recuerdos de manzana y cítricos, con un suave atisbo de melocotón de viña, balsámico y herbal en segunda instancia, con un punto final de fragancia que responde a un testigo entre silvestre y mineral.
Amplio en la entrada en boca, la fruta luce y extiende su personalidad, buen punto de acidez, hay sensación de frescura, también nervio y músculo, dejando en el avance una nota de envolvencia y apreciable untuosidad. Me dice Ricardo que es esta una varietal glicérica y entiendo que entre ese detalle y el mes de estancia sobre lías, la estampa untuosa parece comprensible.
Muy buena seña de persistencia, con la retronasal que habla de manzana y limón, punta de ciruelas claudia maduras y membrillo, hierbas aromáticas y un motivo que me evoca hinojo, no muy marcado.
Finaliza con una esencia salina y de amargor, que prolonga sensaciones.
Lo califico en esta añada 2015 como muy recomendable.

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