miércoles, 6 de abril de 2016

Champagne Michel Gonet Blanc de Blancs Brut Grand Cru Cuvée Fût de Chêne 2005


Una referencia más de las catadas durante mi asistencia a la masterclass impartida por Jordi Melendo en sede de la residencia del Embajador francés en España.
Desde el año 1802, son ya siete las generaciones de esta familia que se han ocupado de dirigir la elaboración de champañas bajo el estandarte que creó el ascendiente fundador del dominio, Charles Gonet. Fue en el más reciente 1973 cuando Michel decidió dar un paso adelante, modernizando el legado familiar de la Côte des Blancs. Con la casta chardonnay ocupando tres cuartos del viñedo de esta bodega, referencias como la que ocupa hoy el protagonismo del blog marcan el carácter propio y privilegiado de unos vitivinicultores sólidos, afianzados en resaltar con ciertas dosis de elegancia toda la expresión de una zona y de una uva de marcada repercusión borgoñona.
Madurado en madera de roble, su personalidad de vino está ensalzada, incluso por encima del perfil de un champagne convencional, con un cromatismo que en copa parada se exhibe con tonos amarillo dorados, reflejos ambarinos suaves y fino despliegue de burbuja, manifestando en nariz recuerdos de fruta acompotada, dualidad especiada con memorias de pimienta y vainilla, frutos secos tostados y alguna levadura que después deja paso a una fervorosa nota de mineralidad, yeso y salinidad.
Su complejidad aromática va alzando una mayor riqueza a medida que la copa se airea, con las notas del roble expresando rigor y escoltando a la fruta con cada vez, a cada instante, mejor equilibrio.
Boca que arranca con gallardía, hay precisión en los descriptores de la fruta madre, sobresale un testigo que me habla de manzana horneada, con suaves brisas de fina melosidad, caramelo y tostados, aplomo en la acidez que representa la flecha de la viveza en la diana de un champaña amable y lleno de buen grado en cuanto a estructura. Por momentos, parece que estoy delante de un vino blanco, pleno en detalles nostálgicos, engarzado con serenas muecas de elegancia, emotivo y muy franco en su expresión varietal.
Graso en el avance, envolvente y con una agradable persistencia, habla en su retronasal de ciruelas acompotadas, gajos de limón en confitura, pastelería y manzana horneada, almendra tostada, flores secas, guiño láctico muy breve y en el perímetro notas de la misma sensación mineral que describía en la fase olfativa, leve apunte salino y un más recio tono cálcico.
Lo califico en esta añada 2005 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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