jueves, 21 de abril de 2016

Bodegas y Viñedos Ponce Clos Lojen 2015




Mi agradecimiento a los responsables de esta bodega acogida a la denominación de origen Manchuela por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino, mediando el envío de algunas muestras de sus referencias principales, al objeto de mi cata y análisis personal. De la mano del enólogo Juan Antonio Ponce, esta bodega familiar localizada en el municipio conquense de Villanueva de la Jara, dispone de treinta y cinco hectáreas de viñedo, con cepas que acreditan una edad que oscila entre los treinta y los ochenta y cinco años, con asentamiento en suelos de composición arcillo calcárea y una altitud de entre seiscientos y mil cien metros sobre el nivel del mar. Suelos con sedimentos de los ríos Cabriel y Júcar y un tratamiento biodinámico del cultivo dan a los vinos de Bodegas y Viñedos Ponce una personalidad propia que surge desde el interior de la copa tras el primer servicio.
Clos Lojen es un vino tinto que se elabora de modo monovarietal con uvas de la casta bobal, procedentes de cepas que presumen de una edad media de entre treinta y cincuenta años, marcando un perfil mediterráneo y acreditando un periodo de maduración de media crianza, siete meses en barricas de madera de roble francés.
En copa parada pincela un cromatismo apicotado de buena intensidad, con reflejos púrpura, matiza en  la proximidad aromática recuerdos de fruta roja y negra maduras, segunda escena que llega añadiendo nostalgias de granos de café tostados, con un ligero brillo de matorral y un suave fondo de mineralidad que me ha evocado a algunos vinos de la varietal petit verdot, con sensaciones de grafito.  Es sereno en el arranque en boca, incluso delinea un avance de media fluidez, pero la réplica de la fruta madre se deja sentir con fuerza cuando el vino llega al paladar. Taninos golosos y marcados con suavidad, franca seña de persistencia. Retronasal que habla de ciruelas rojas y negras en sazón, pimienta negra, matorral y algún guiño balsámico de regaliz, aunque este de ligero perfil.
Tras el manto de la fruta hay un perímetro en donde los testigos se afianzan en nostalgias de terruño, grafito de nuevo y un punto entre sugerente amargor y sutil salinidad.
Lo califico en esta añada 2015 como muy recomendable.

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