sábado, 30 de abril de 2016

Bodegas Señorío de Nevada Oro Selección 2010



Mi agradecimiento a los responsables de esta bodega acogida a la denominación Vino de Calidad de Granada, por su desinteresado envío de varias muestras de sus referencias, al objeto de mi cata y análisis personal. Complejo de enoturismo en el Valle de Lecrín, con poco más de veinte hectáreas de superficie total, Hacienda Señorío de Nevada dispone de viñedos a una altitud media de seiscientos cincuenta metros sobre el nivel del mar, con suelos de componente pizarroso.
José Arco al frente de los trabajos enológicos y del campo, con el asesoramiento externo del equipo del francés Christophe Coupez.
Este vino tinto selección, un vendimia tardía en edición de añada 2010, procede de una conjunción  varietal de las castas cabernet sauvignon, merlot, syrah y petit verdot, acreditando una maduración de once meses en barricas de madera de roble francés y americano.
Me encuentro en copa parada con un cromatismo apicotado intenso y oscuro, con reflejos granatados, y también en nariz con la sensación primaria de que es un vino que hay que apreciar con paciencia.
En el comienzo se muestra tímido respecto a la expresión, con un punto que me ha recordado a almizcle, suave y que va desapareciendo a medida que la fruta con sus testigos aromáticos se abre paso. En ese instante aparecen señas de fragancia negra y roja madura, con tenues tostados, balsámicos y algo de matorral.
Su perfume es de media complejidad y finaliza armando una buena fragata aromática en la que es la fruta la que se impone.
Boca golosa, bien en cuanto a despliegue de acidez, aporta frescura y un buen equilibrio, con la madera bien integrada, media alta envolvencia y agradable sensación de persistencia. Taninos maduros y pulidos, con evocaciones retronasales de moras, cerezas y ciruelas negras, un breve recuerdo de serie animal, cuero, aunque a mi juicio siempre dentro de los cauces satisfactorios. Después llegan nostalgias tostadas, traza balsámica, regaliz y un final en el que se conjugan notas silvestres y de terrosidad, esta más bien ligera aunque perceptible.
Lo dicho, un vino para catar con tiempo y paciencia. Va de menos a más.
Lo califico en su añada 2010 como muy recomendable.

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