miércoles, 13 de abril de 2016

Bodegas Muga Blanco Fermentado en Barrica 2015




Es siempre un placer catar nuevas añadas de referencias que ya son clásicas en mi blog, cuando cosecha tras cosecha van saliendo al mercado. Es el caso del vino blanco fermentado en barrica de Bodegas Muga, en donde la prudencia y el esmero profesional de Jorge Muga se deja ver sin esfuerzo  ya que quien esto escribe puede dar fe de la indisimulada pasión que este joven enólogo jarrero demuestra cuando uno se coloca delante de una de sus elaboraciones, dispuesto a sacar conclusiones.
El ánimo perfeccionista tiene casi siempre buenos frutos en los resultados finales de esta bodega del Barrio de la Estación, que con una amplia gama de referencias en el mercado, defiende el pabellón de la denominación de origen Rioja con indudable buen grado.
Son bodegas como Muga las que hacen grande a una apelación como la de la tierra de los siete valles, manteniendo con pulso firme la tensión necesaria que busca el consumidor cuando llena la copa.
Con respecto a la edición de cosecha 2015 de este vino blanco fermentado en barrica de madera nueva de roble francés, se elabora con una conjunción varietal con base mayoritaria de viura, noventa por ciento, dejando la proporción restante para la casta malvasía. Permanencia de tres meses sobre lías antes de su embotellado, buscando mayor volumen y un componente de untuosidad que va ganando presencia a medida que el vino gana tiempo en botella. Lo caté en sede de la bodega recién embotellado.
En copa parada muestra un cromatismo amarillo pajizo brillante con algunos reflejos verdosos, nariz con amplitud frutal cítrica, deja recuerdos de manzana y piña, algunas notas especiadas dulces en segunda instancia y en el perímetro de la fragancia recuerdos que relaciono con balsámicos y con testimoniales que identifico como influencias francas de la madera de roble usada durante el proceso de fermentado.
La boca abre con los gestos de la fruta cítrica, hay frescura en el paso, con una traza untuosa y grasa ligera que acredita el capítulo de lías y que da volumen al vino. Buena nota de persistencia, los tonos de la acidez resaltan con prolongación. Retronasal que motiva memorias de limón, manzana y piña, con una mueca de confitura y la vainilla afianzada con una punta de cremosidad. Finaliza con una nostalgia de hinojos, no muy pronunciada.
Lo califico en esta añada 2015 entre recomendable y muy recomendable.
En cualquier caso, creo que le haré mayor justicia cuando el vino haya pasado un tiempo más de asentado en botella. Todo es cuestión de tiempo.
El tiempo es el mejor autor, siempre encuentra el final perfecto, reivindicó en cierta ocasión el genial Charles Chaplin, y aunque quien esto escribe odia la perfección aplicada a los vinos, porque si algo he aprendido es que ni existe, ni se le debe esperar, con los blancos fermentados en barrica, el tiempo es un amigo necesario.


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