jueves, 7 de abril de 2016

Bodega Almazcara Majara Mencía 2012



Segunda muestra de las enviadas por Javier Álvarez al objeto de mi cata y análisis personal, que representa el vino tinto buque insignia de su bodega y que está elaborada de modo monovarietal con uvas de la varietal mencía. Vino berciano en cuyo corazón hay fruta procedente de viñas localizadas en Los Barrios, Ponferrada y que acredita una maduración de dieciocho meses en barricas de madera nueva de roble francés.
En copa parada muestra un cromatismo apicotado de buena intensidad, con reflejos púrpura, nariz de fruta roja y negra maduras, algunos tonos especiados dulces que comparten con un fino aire tostado la segunda parte de la fragancia. Es curioso comprobar cómo este vino progresa en copa, tras unos minutos de aireación, ya que de pronto nacen sensaciones florales que compaginan las frutales del inicio, uniendo su retorno con balsámicos y silvestres y marcando un epílogo en donde los finos tostados procedentes de la madera repiten intensidad, sin que la mencía deje de marcar su intensidad descriptiva frutal. Ese matiz silvestre, antes mencionado, se identifica con hierbas aromáticas, apunto laurel. La boca abre golosa y si alguna virtud demuestra esta añada 2012 del Almazcara Majara es una proverbial estructura, viveza y músculo, sapidez y longitud, nervio.
La fruta llega a todas partes, se extiende con frescura e intensidad. Buena traza de acidez, taninos maduros, sabrosos y ligeramente marcados.
Franca seña de persistencia, con la retronasal que habla de cerezas, moras y ciruelas rojas y negras, vainilla, laurel y regaliz, con una breve brisa tostada que desemboca en un epílogo mineral, amplio y con evocaciones de granito húmedo.
Lo definiría en cuanto a testigos como un vino de bosque, de un paisaje mágico en donde la naturaleza ha dejado su sabrosa impronta.
Más que muy recomendable.



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