domingo, 10 de abril de 2016

Almázcara Majara Demasiado Corazón 2014




De nuevo mi agradecimiento a Javier Álvarez por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediando el envío de algunas muestras de sus principales referencias. Tras catar y escribir en entradas precedentes del blog sobre Jarabe y Almázcara, vinos tintos de la casta mencía, hoy le toca el turno a este vino blanco, monovarietal de la casta godello, del que ya versé en el pasado con respecto a otras añadas pretéritas.
La edición de cosecha 2014 muestra un vino con identidad continental, y aunque a mi juicio no estemos delante de la mejor añada de esta etiqueta, si plantea un buen enfoque de franqueza varietal.
Se nota eso sí, una influencia marcada por la madera usada durante la maduración y despliega una buena personalidad de la fruta madre, aunque podría solicitar una mejorable prolongación de la expresividad del vino.
También se puede alegar que el vino precisa de más tiempo de guarda en botella, que su futuro sería más intenso y complejo, aunque en su presente aparezca con un alcance y una llegada menos marcados de lo pretendido.
En copa parada describe un cromatismo amarillo pajizo con brillo y reflejos dorados, nariz que se desliza como la apertura lenta de un pergamino, primero las frutas cítricas y blancas, después gestos d de mayor profundidad, hay balsámicos y lácticos, pero también un fondo que transmite una peculiar y hasta cierto punto desconcertante nota de mineralidad, irregular en su expresión olfativa, marcada por
un carácter entre silvestre y terroso, que se expresa difuminada.
Tiene una nariz que en sus dos capítulos resulta variante, primero profunda y frutal, después un tanto dispersa.
Boca que abre con soltura y maneras jugosas, paso graso y untuoso, envolvencia hasta antes de alcanzar el paladar y luego una bajada inesperada de intensidad.
Media alta traza de acidez, y una persistencia no tan prolongada como hubiera deseado quien esto escribe.
En los efectos retronasales percibo recuerdos de pomelo, manzana y ciruelas claudia y un prólogo en el que la fruta y los lácticos se unen dejando nostalgias que identificaría con un bizcocho plum cake, en donde el aporte de fruta destacara por una condición más ácida que golosa.
Balsámicos de fondo, con la mineralidad más anecdótica que efectista, al contrario que en la fase olfativa. Le falta, a mi juicio, algo de alcance.
Correcto pero mejorable, califico esta añada 2014 como recomendable.

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