miércoles, 9 de marzo de 2016

Víctor Clavería Barrabés Dominio del Fanfarrioso Añada 2011




Mi gratitud hacia Víctor Clavería, economista antes que vitivinicultor, por su desinteresada colaboración con este espacio de divulgación de la cultura del vino, mediando el envío de esta muestra de su vino tinto Dominio del Fanfarrioso.
Es un honor escribir sobre un proyecto que desafía a la geografía y se echa en brazos de la historia, con el sello de la falta de acreditación de una denominación de origen determinada. Y lo es porque siempre he defendido, dentro de unos cauces racionales, la exaltación del vino como alimento internacional, más allá de banderas y religiones. Cierto es que viviendo en una sociedad regulada en planos de legislación y ordenamientos, se precisan algunas normas que sirvan de raíles para el tren, pero no es menos cierto que a veces hay una tendencia extrema a sobreponer fronteras por encima de la condición universal de este tesoro de la humanidad. Joya que algunos locos apasionados defendemos con uñas y dientes incluso por encima de criterios políticos y puristas. Este vino tinto ajeno a denominaciones surge de una pasión, de un sueño hecho realidad y eso engrandece en parte su condición. Después llega su cata. Monovarietal de la casta tempranillo, elaborado con fruta vendimiada en parcelas situadas en la Alpujarra almeriense, a una altitud de entre novecientos y mil quinientos metros sobre el nivel del mar, acreditando un nivel de producción que no supera los cuatro mil kilos de uva por hectárea y que termina dando a luz poco menos de cuatro mil botellas. Tras la cosecha y con la fruta ya en bodega, se desarrolla un vinificado que incluye una fermentación alcoholica en un pequeño depósito de acero inoxidable bajo control de temperatura, con bazuqueos, remontados con y sin oxígeno y delestages. Finalizadas las fermentaciones alcohólica y maloláctica, se inicia un trasegado a barricas de madera de roble americano donde se produce la maduración del vino por un tiempo de cuatro meses. Suave clarificación y estabilizado por frío.
En copa parada esgrime un cromatismo apicotado de buena intensidad con algunos reflejos púrpura e insinuaciones grana, anuncia en su proximidad olfativa recuerdos de fruta roja licorosa en sazón, con atisbos tostados en segunda instancia, marcando un espíritu balsámico pleno. Apunta certeza varietal, no exceso de complejidad en la fragancia, aunque sí un perfume sostenido y longitudinal. Boca golosa, con media alta seña de acidez, tendencia a marcar la licorosidad, aunque siempre bien integrada en el conjunto. Taninos golosos y pulidos, con la persistencia bien enmarcada. Retronasal que habla de ciruelas rojas y cerezas, algunos especiados muy ligeros, brisa poco marcada de tostados, alguna mueca herbal y en el fondo ese sabroso guiño balsámico que redondea su personalidad, finalizando en una sugerente clave balsámica, regaliz, que logra encandilar.
Lo califico en esta edición de añada 2011 como muy recomendable.




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