sábado, 5 de marzo de 2016

Pedro Peciña Vitivinicultor El Vino Pródigo Prodigus Venit 2014.





Mi agradecimiento a Pedro Peciña por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino, mediante la entrega en mano de un estuche con sus principales referencias al objeto de mi cata y análisis personal.
Primero quiero hacer referencia a esa frase, a ese testimonio breve pero lleno de sentido que enmarca el proyecto de Pedro y María, dos enamorados del viñedo y el vino, que patronean El Vino Pródigo, con la tempranillo sonserrana como protagonista de un guión que busca la naturalidad, el vino amable, el sentido de la madera en la elaboración y sobre todo la pasión por esto que ellos denominan fábrica de placeres sensoriales. ¨...y en el hatillo llevaba todos sus sueños", sueños para compartir con todos aquellos que sabemos qué buscamos en una copa de vino, los sueños de estas gentes, hombres y mujeres del vino, que dejan de lado el miedo al riesgo y plenos de confianza y a veces de sinsabores, logran mediante el esfuerzo plasmar en su objetivo logrado, la destilación de su trabajo y su pasión. Producción limitada, elaborado con uvas de la casta tempranillo procedentes de un viñedo que acredita una antiguedad de ochenta años y una localización a quinientos cincuenta metros de altitud sobre el nivel del mar. Métodos de cultivo tradicionales, y tras la vendimia, fermentación en lago de hormigón, con un largo proceso de maceración y un estabilizado en cubas del mismo material. Maduración de nueve meses en barricas de madera nueva mixta de roble americano y francés, apostando por un equilibrio de las influencias que los dos tipos más legendarios de barrica, por su origen, pueden aportar a la fruta.
¿Es tan difícil conseguir que un vino resulte equilibrado, simple pero no vulgar, y dotado de una intensidad frutal digna de elogio?. La respuesta está encerrada en cualquiera de las tres mil ochocientas sesenta botellas de esta edición de añada 2014 del Prodigus Venit, esperando a ser liberada con gozo por cualquiera de los consumidores vinícolas que deseen escrutarla y compartirla.
En copa parada defiende un cromatismo apicotado de buena intensidad y brillo, con algunos reflejos púrpura, matizando en la proximidad olfativa evocaciones de fruta roja en sazón, finas sensaciones de confitura, amplitud balsámica, con un guiño que parece emparentar con las maceraciones carbónicas de Rioja, levanta la bandera láctica aunque sin demasiada intensidad, suave en su fragancia que en todo caso termina homenajeando a la tempranillo con soltura, elegancia y frescura.
Boca golosa, fina en las formas, marcando una traza de acidez llena de esplendor, deja buena estampa gustativa en el recorrido y este lo sigue con amabilidad y frescura.
Si de alguna forma podría definirlo es como un vino pleno en cuanto a franqueza, no esconde la fruta, se recrea y regodea en ella, dejando las influencias de la madera, que las tiene, en un segundo plano, como un actor secundario que pretende ayudar, nunca nublar a esa tempranillo sonserrana.
Taninos maduros y finos, con la seña de persistencia bien planteada.
Retronasal que habla de cerezas y ciruelas rojas, de nuevo ese punto de confitura y ese amplio punto balsámico, a ratos enviando sensaciones evocadoras de anisados suaves, alguna mueca final de almendra, que en la nariz no aparecía reflejada, envolviendo todos los descriptores en una sutil punta láctica, que le da largura y cremosidad, y en un final en donde la sapidez se muestra con orgullo.
A mi juicio, un fantástico homenaje a la casta tempranillo.
Lo califico en esta añada 2014 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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