miércoles, 23 de marzo de 2016

Dolor y Muerte.



Las lágrimas de Federica Mogherini, máxima responsable de la Diplomacia en la Unión Europea, fueron ayer las lágrimas de mucha gente, ciudadanos que asistimos a una nueva matanza indiscriminada de las bestias salvajes del Isis. 
Desde este blog en el que, quien lo dirige sólo usa como armas de alcance los dedos para escribir y un sacacorchos para abrir botellas, hoy es un nuevo día para el respeto y la reflexión. Respeto para las victimas y sus familias, respeto a tanto episodio de dolor humano como los que se repiten a diario en todo el mundo, respeto a la diversidad, respeto al prójimo y reflexión, muchas dosis de reflexión para entre todos lograr que este mundo no siga a la deriva, no continúe por unos derroteros en los que el terror y el caos, el prólogo a la anarquía; conviertan nuestro siglo en una terrible y horrible pesadilla.
Mogherini, sin saberlo, con la espontaneidad de una mujer herida en el dolor de la responsabilidad humana y política, se convirtió ayer en una escenificación iconográfica del sentir de todos los seres bien nacidos.
Sangre, sudor y lágrimas. Mucha actividad diplomática, pero también control y ciertas dosis de mano dura.
No queda otra. Estas repeticiones de la misma tragedia con diferentes escenarios y personas, obligan a no caer en difuminadas ilusiones y en estériles palabras.
Más visión de estado y menos palos calientes.
Y la figura refulgente de Manuel Valls, un español afincado en Francia, que bajo mi humilde punto de vista, tiene mucho que aportar en esta lucha frente a quienes exterminan cargados de locura.
Vigilancia social, educación por el camino, y mientras tanto, lo dicho duelo serio por nuestros caídos, respeto y reflexión.
No olvidar nunca que aquellos barros trajeron estos lodos, no justificando, si reflexionando.
Nunca el Islam soporta el peso de estos asesinos, creer tal mentira sería dar alas a los extremismos.
Estos asesinos no tienen justificación alguna, ni siquiera en nombre de Alá.
Occidente debe mirar más allá, buscar puentes de futuro y medidas de presente, sin perder de vista el pasado. Creer que esto se solventa solo con medidas militares y policiales, es cometer el error de la falsa perspectiva. Hace falta, desde luego, mayor amplitud de miras, estadistas de altura que logren, desde la unidad de acción, poner las piedras necesarias para construir un edificio solvente.
Diplomacia, interlocutores válidos y medidas geopolíticas dotadas de rigor.
Hoy no hay vinos en el blog, hoy solo hay solidaridad y dolor compartido.
Tire-bouchon tombé.
Mañana será otro día, pero nunca olvidaremos a nuestros caídos.

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