miércoles, 16 de marzo de 2016

Champagne Doyard-Mahé Cuvée Rosé Brut Premier Cru


Champaña catado durante mi asistencia reciente, en la Residencia de la Embajada de Francia en Madrid;  a una masterclass del genio español de las burbujas francesas, el cronista y divulgador Jordi Melendo, Embajador de esta genuina zona vitivinícola francesa para España y el mundo e inspirador obsesivo de amantes de estos vinos espumosos, entre los cuales me enorgullezco de estar.
Rosé que se elabora a partir de una conjunción varietal de las castas chardonnay, mayoritaria, y pinot noir, en un doce por ciento.
Fruta que se vendimia en cepas asentadas en suelos calizos y de tiza rica en fósiles de la era secundaria, belemnites. 
Fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable con las uvas chardonnay y un doce porcentual de vinificado en toneles de madera de roble francés para la pinot noir, assemblage en 2012 y 2013, y tirage en el mes de Abril de 2014, dos años de reposo manteniendo las botellas en posición horizontal. Acredita un dosage de diez gramos por litro.
Agradezco a Carole Doyard su amabilidad durante mi cata de este y otros de los champañas de la bodega que capitanea, rompiendo la distancia que a veces separa uno y otro de los lados de las mesas de cata y degustación, durante la celebración de este tipo de eventos.
Copa parada exhibe un cromatismo rosa asalmonado, con algunos reflejos grosella, marca en la cercanía olfativa recuerdos de frutos rojos y cítricos, apuntes balsámicos de segunda instancia, con la fruta marcando siempre su testigo expresivo. No tiene excesos de complejidad, lo cual para un champaña rosado de este perfil es más virtud que defecto.
Boca sabrosa, hay notas crepitantes en cuanto a la fruta en el avance, ese punto de unión entre frutas rojas y cítricas se extiende de buena manera, es un espumoso lleno de viveza, divertido. Más allá de su nervio en el paso, afirma cierta nota de untuosidad que nos lleva a algunos ligeros retazos de cremosidad, como si por un momento a las fresas les diéramos la compañía afable de un chantilly.
Buena prolongación, con la retronasal hablando de recuerdos de fresas de mata, frambuesas, grosellas y una suave brisa de limón, marcando en el perímetro un sello balsámico, anisado, con buen alcance y un tono de sapidez en la prolongación de sensaciones.
Lo califico como muy recomendable.

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