sábado, 26 de marzo de 2016

Champagne Delavenne Père & Fils Grand Cru Brut Tradition





Mi agradecimiento a los responsables de este dominio vitivinícola francés y a sus distribuidores en España, por su desinteresada colaboración con mi espacio
divulgador de la cultura del vino, mediando el envío de esta muestra de una de sus referencias principales. Estamos delante de una conjunción varietal de las castas pinot noir, al sesenta por ciento, y chardonnay, cuarenta restante. Cuatro generaciones de la misma familia, con una andadura profesional de viticultores y elaboradores haciendo valer sus nueve hectáreas de viñedo localizadas en los Grand Cru de Ambonnay, Cramant y Bouzy.
Fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable, sin maloláctica y con un mínimo de tres años de afinado en botella, antes de su salida al mercado. Ensamblaje de añadas 2010 y 2011 y dosage de nueve gramos por litro.
Un champaña que destaca por la virtud de una magnífica acidez, fresco, equilibrado y envolvente, desliza en copa parada un cromatismo amarillo brillante con algunos reflejos dorados, rosario de burbuja fina, con mantenida intensidad, aromática muy en clave fruta fresca y madura, con recuerdos cítricos, manzana, ligera brisa floral, menos marcada que las evocaciones olfativas de fruta, levaduras y algún guiño especiado, sensaciones lácticas y balsámicos retozones. Hay una memoria de hinojo y heno que abrazan la fruta y dan prolongación al perfume.
Boca sabrosa, de las que hacen salivar, buena traza de acidez, champaña altanero y con una clave de fruta magnífica, recoge la identidad de la Champaña cuando imprime un sugerente y bien integrado punto de salinidad durante la llegada al paladar, sincero, complejidad media y en todo caso un rotundo sentido de propia personalidad.
Hay estructura y de esa línea de acidez surge un marcado carácter, muy buena persistencia.
La retronasal abunda en recuerdos de manzana verde, limón, ciruelas y pera, con hinojo y ortiga blanca, panadería, heno y un final que recrea de nuevo esa llegada de salinidad que prolonga su expresión.
Un buen ejemplo de excepcionalidad, lo califico entre muy recomendable y más que muy recomendable. Catado y degustado junto a Jordi Melendo, su opinión al respecto fue muy similar a la mía, hubo unanimidad. Aplausos de satisfacción.

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