lunes, 7 de marzo de 2016

Bodegas Valleyglesias La Pájara 2014




Mi gratitud hacia la familia Ocaña, por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediando el envío de varias muestras de sus principales referencias. Tras mi publicación el pasado mes de Diciembre de 2015, de las impresiones que me sugirió el Garnacha Rock correspondiente a la añada 2013, hoy traigo al blog este La Pájara, un vino blanco en donde la casta Albillo Real es única protagonista, junto con una maduración de seis meses en barricas de madera nueva de roble francés, donde se realiza también la fermentación sobre lías.
La fruta procede de diferentes parcelas localizadas en Valverde y Marañones, viejas viñas de secano que se asientan en suelos de composición granítica meteorizada.
Como insiste Fernando Ocaña, siempre con el buen tono que solemos emplear comprobando que un trabajo duro y mimoso da como resultado un éxito, Albillo Real y roble, combinación ganadora si la sabes interpretar y estás dispuesto a luchar por ella.
La Sierra de Gredos catapulta una vez más un vino, un emocionante encuentro con el equilibrio y con esa simpleza tan admirable que surgen desde el interior de la copa, cuando dejando atrás aparatosas expresiones carentes de identidad varietal, encontramos un vino sin disfraces y dotado de una plena personalidad propia.
En copa parada muestra un cromatismo amarillo pajizo con algunos insinuantes reflejos dorados, buen brillo, asomando en la cercanía olfativa recuerdos de fruta crítica, gestos de confitura muy suaves, declinación de fragancias florales en segunda instancia, con algún apunte balsámico breve, con un fondo de membrillo y pastelería.
La boca abre con golosa impronta, abre una traza bien sostenida en cuanto a acidez y frescura, amplio en el avance untuoso, fruto de su permanencia en lías, amable e intenso, con una seña de persistencia de buena clave. La retronasal anuncia memorias de limón, pera de agua, ciruelas claudia maduras y membrillo, anotando en el perímetro guiños balsámicos, de fina pastelería y un epílogo mineral que se conjuga con un sugerente punto entre amargo y salino, magnífico colofón que prolonga las sensaciones y el sentido de este vino que la familia Ocaña defiende en el mercado con buen tino.
Lo califico en esta añada 2014 entre muy recomendable y más que muy recomendable.


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