viernes, 11 de marzo de 2016

Bodegas Javier San Pedro Ortega Viuda Negra Rosado Prado de las Almas 2015





Mi agradecimiento a Javier San Pedro Ortega por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediando el envío de esta novedad dentro de su colección de referencias enmarcadas dentro de su colección personal Viuda Negra. Y es que, en efecto, tras el pasado lanzamiento de Villahuercos, Nunca Jamás y La Taconera, llega ahora al mercado este rosado
Prado de las Almas, que en su edición de cosecha 2015 entra a formar parte de la bendita idea de este joven hacedor de vinos de recuperar parcelas con viejas viñas. Dos barricas de quinientos litros de madera nueva de roble francés sin utilizar, debido a una menor producción en viñedo de la uva correspondiente al vino blanco Villahuercos, unido al hecho de que la finca que da nombre a este vino aportaba muy buenos matices aromáticos del fruto y sin embargo poco volumen para un vino tinto. De ahí nace el proyecto en la siempre incansable mente de Javier y así nace un vino rosado matizado en cromática por la tradición del clarete de Rioja, elaborado con fruta de la varietal tempranillo, que tras la preceptiva vendimia manual, se somete a un prensado en bodega, del que sólo se utiliza el primer tercio. Ese mosto se lleva a barricas de madera nueva de roble francés, de quinientos litros, en donde realiza la fermentación a baja temperatura, que dura veinte días. Después se conduce a una maduración de seis meses con sus propias lías en idéntico continente.
Mil botellas de un vino amplio, sabroso, que se disfruta con placidez y que acreditando una magnífica  nota aromática, convence en boca gracias a un sabroso punto de fruta y un logrado equilibrio.
En copa parada y tras un descorche que ya procura la primera excelencia aromática llegada desde el interior de la botella, escenifica un color rosa asalmonado suave, con reflejos cobrizos y piel de cebolla, buen brillo, asomando en su cercanía olfativa memorias cítricas, de frutos rojos, matices florales en segunda instancia, alzando su personalidad de perfume con un fondo balsámico, en donde surgen recreos anisados y de hinojo. En una segunda aproximación tras mover la copa, hay un punto especiado, este muy ligero, que me ha evocado pimientas.
La boca es intensa, con un eje motor en el avance que se sustenta en una equilibrada y gozosa
frescura, llena la boca y el paladar de una viveza colosal, tiene nervio y músculo, una fervorosa capacidad emotiva, estructura a raudales, con la seña de persistencia de muy buena amplitud. La fruta se expande por doquier. Goloso, sabroso, con una complejidad llena de matices pero también de franqueza. Retronasal que se describe con memorias de pomelo rosa, limón, grosellas y cerezas, ortiga blanca, hinojo, frutos de la granada, alguna vainilla ligera, esta menos presencial en nariz,
pimientas, y en el fondo un sugerente apunte de seductor amargor que redondea su grandeza.
Me ha encantado. Lo califico en esta añada 2015 como más que muy recomendable.
Sin duda, el mejor rosado de tempranillo que he catado y degustado en mi sendero personal como catador y escritor de vinos. Sólo me resta conocer que fantástica progresión tendrá en botella con esas  lías y esa proyección segura de untuosidad, pero su presente es ya inmejorable.

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