miércoles, 16 de marzo de 2016

Bodegas El Paraguas El Paraguas Atlántico 2014





De una reciente visita a Logroño por motivos de trabajo, rescato de una pausa laboral este paseo por las nubes gastronómicas, una armonía entre vino blanco de la denominación Ribeiro y un pincho soberano del establecimiento La Tavina, enmarcado en el comienzo mismo de la calle Laurel, allá donde Pantagruel y Gargantúa bailan jotas de alegría.
Sardina ahumada sobre lecho de pimiento verde y tosta crujiente, casi nada.
Para ayudar al festín culinario, seleccioné un vino blanco de Bodegas El Paraguas, dominio vitivinícola patroneado por dos grandes hombres de vino gallegos, Marcial Pita y Felicísimo Pereira.
El primero un gran escritor y catador de vinos, un profesional que quiso en 2006 dar un paso adelante involucrándose en la elaboración de un vino tinto El Linze que le condujo hasta este Paraguas allá por el año 2011. El segundo, mejor enólogo de Galicia en 2011, y uno de los hacedores de vinos atlánticos más afamados de esa noble tierra vitivinícola.
De su unidad de acción surge esta añada 2014 de El Paraguas Atlántico, una conjunción varietal con base mayoritaria de la casta treixadura, con menores aportes de albariño y godello, acreditando en su vinificado independencia de cada uno de los tipos de uva, usando en la fermentación depósitos de acero inoxidable y madera de roble francés, criando la godello en barricas de madera de roble francés durante un periodo de tres meses.
Fruta que se vendimia en una finca de poco más de una hectárea, suelos de composición arenosa, localizada a una altitud de algo más de doscientos metros sobre el nivel del mar.
En copa parada defiende un cromatismo amarillo pajizo intenso, con algún ligero matiz dorado, buena estampa de brillo, deslizando en nariz recuerdos cítricos y de fruta blanca, notas florales en segunda instancia, con algún guiño láctico y un fondo balsámico que abre hacia el final de la fragancia sugerentes evocaciones de salinidad.
Boca muy equilibrada, tiene una fina traza de acidez que se prolonga con sabrosa insistencia, dotando al paso de frescura, con un lecho de cremosidad y una media alta nota de envolvencia. Buena estructura, hace salivar, la copa se bebe con fluidez. Persistente, en la retronasal habla de limón, ciruelas claudia, pera de agua, pétalos florales blancos y amarillos, desviando luego a notas balsámicas, resinas, y acabando con ese golpe de efecto tan altanero y atlántico, que nos habla de identidad y cierta excelencia.
Lo califico como más que muy recomendable, me ha encantado.

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