viernes, 12 de febrero de 2016

Tenuta Serra Dei Fiori La Regina Nascetta 2013.




Vino catado y degustado gracias a la generosa aportación del genial Juancho Asenjo, durante una cena tras una cata de Barolos, celebrada ayer en sede de Bodegas Muga. Uno de esos vinos blancos que apasionan desde el primer segundo, tras el servicio en copa.
Elaborado con frutos de la varietal nascetta, procedentes de viñas plantadas en el año mil novecientos noventa, en su proceso de vinificado se usan depósitos de acero inoxidable para la fermentación alcohólica y la maduración, acreditando el valor de una uva que logró el reconocimiento como apelación oficial Nascetta Langhe, única casta blanca originaria de la zona de las Langas.
Gracias a Elvio Cogno y a la facultad agraria de la Universidad de Torino en la década de los años noventa se recupera esta varietal para lograr resultados como el presente, un vino que llena boca y nariz de sensaciones amplias y bien definidas, con descriptores frutales y florales, cierta cubierta de melosidad y untuosidad en su avance por boca, con guiños aromáticos que abren puertas de frutos cítricos y tropicales, heno y una suave brisa aromática de mineralidad, los fondos exhiben retornos emblemáticos procedentes de las lías, hay un punto que en segunda aproximación olfativa me deja recuerdos de frutos secos, siempre con una sombra pastelera, menos marcada pero presente.
Langhe bianco muy estructurado, sabroso, amable, con una acidez en clave de media alta intensidad, facultando la personalidad de los racimos vendimiados en parcelas de Trezzo Tinella, aportando gestos de salinidad, tal vez no muy presentes en el primer trago, pero más amplificados cuando uno se va familiarizando con el vino, abre una buena untuosidad, con envolvencia y las lías bien marcadas, profundizando en la expresividad que esculpe en el avance, suave y con ese nudo perimetral que distingue a los vinos singulares de los simples.
Buena retronasal, devuelve la emotividad frutal, pomelo, limón, ciruelas claudia, membrillo, peras, lichis, dejando en segundo plano retornos de flor de acacia, ortiga blanca, heno y una mueca balsámica que fundida con recuerdos cremosos y algunos tonos que evocan pastel de almendra, magnifica su epílogo y lo prolonga.
Acaba con una sustanciosa memoria de salinidad y piedra húmeda, bendita mineralidad para un vino en una añada espectacular.
Lo califico en esta edición de cosecha 2013 como más que muy recomendable.

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