domingo, 7 de febrero de 2016

Grupo Pesquera Alejairén Crianza 2012.




Desde el pasado surge en mi memoria y en la de este blog de cultura vitivinícola mi primera cercanía a esta referencia, en aquella oportunidad concerniente a la cosecha del año 2008. En el presente, agradezco primero a los responsables de este grupo bodeguero su desinteresada colaboración con mi proyecto de cata y redacción, mediando el envío de muestras de dos de sus referencias principales.
No hace mucho versaba en una entrada del blog sobre mis impresiones acerca del vino tinto El Vínculo Paraje La Golosa, que en su edición de añada 2004, califiqué entre recomendable y muy recomendable.
Hoy traigo al blog este Alejairén, que en su edición de cosecha 2012 marca el perfil monovarietal de la airén, con la enóloga Eva María Fernández al frente de su elaboración, vino blanco que acredita una maduración de veinticuatro meses en barricas de madera de roble y que amanece en copa parada, tras el descorche y primer servicio, con un cromatismo amarillo dorado de notable intensidad, deslizando en su primera cercanía olfativa algunos tonos que evocan oclusión, por lo que inicio una fase de oxigenación, moviendo la copa y regresando con la nariz. Fase que dura varios minutos hasta que la fruta comienza a dirigir la orquesta, con recuerdos de ciruela claudia madura, manzana reineta, algunos especiados suaves que redondean su expresión, danzando un baile de evolución que por momentos parace dominar. Esa maduración de veinticuatro meses se nota y aunque la fruta lucha por levantar cabeza, por momentos las influencias del roble luchan con las frutales, abundando en guiños de cuero animal y flores marchitas, aquellos algo inquietantes, estos más zalameros.
La boca comienza con un guión similar, signos oxidativos algo evidentes, con la acidez media y los tonos de fruta madura y algunos frutos secos tostados acaparando parte de la atención del paladar.
Tal vez le falte un punto goloso más elevado, que de más orgulloso empaque a la fruta, a esa airén que por algunos instantes parece abrumada por los tonos demasiado intensos procedentes de la madera. Paso untuoso, hay señales de envolvencia, y en la retronasal aparecen memorias de puré de manzana reineta, centeno, ciruelas claudia maduras, flores amarillas, tostados y especiados, aquellos finos, estos más petulantes, con una muesca evolutiva y un epílogo que habla de cuero animal.
Lo califico en esta añada 2012 como aprobado justo, más bien tendente a la decepción.
Tal vez, y lo digo con mi respeto habitual, no sea esta la mejor añada de esta referencia.
No creo que sea un problema de un exceso de permanencia en madera, ya que mis recuerdos sobre la añada 2008, con idéntico tiempo de maduración, son bastante mejores.

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