martes, 16 de febrero de 2016

Finca Dehesa del Carrizal Vino de Pago MV 2012.





Mi agradecimiento a este pago vitivinícola y en concreto a Juanjo Tarud Castaño, por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino, mediando el envío de varias muestras de sus principales referencias. De entre ellas, hoy traigo al blog, tras su pertinente cata, este vino tinto MV 2012 que surge desde los Montes de Toledo, en las inmediaciones del Parque Nacional de Cabañeros, inspirado por la cercanía de los ríos Tajo y Guadiana. La excelente localización del viñedo convierte a este vino en una singularidad auspiciada por la legislación referente, un vino de pago que no es ni más ni menos que un vino surgido de un paraje rural con características edáficas y de microclima propias que lo diferencian y distinguen de su entorno, logrando rasgos y cualidades singulares. Producción de la uva, elaboración del vino y su propio embotellado deben realizarse dentro del pago, situando el mismo a idéntico nivel de un consejo regulador al uso.
Influencias de clima mediterráneo templado con matices atánticos, madurando la uva de modo armonioso, en suelos que se asientan en raña, laderas y llanos a pie de montañas, composición arcillosa y de cantos cuarcíticos, escoltados por una flora mediterránea, en la que abundan olivares, alcornoques, robles y jara, romero y tomillo.
Este MV en su edición de añada 2012 se elabora con una conjunción varietal de las castas syrah, merlot, cabernet sauvignon y tempranillo, con una maduración en madera de roble francés que se prolonga por un periodo de entre ocho y diez meses.
En copa parada muestra un color apicotado de buena intensidad con reflejos púrpura, asomando en la proximidad aromática evocaciones de fruta negra y roja en sazón, especiados y flores en segunda instancia, ajustando una memoria balsámica y ya en segunda cercanía olfativa un ligero brote silvestre, dando mayor complejidad y longitud a la cata. Nariz placentera, con buena balanza entre fruta y madera, dejando espacio para notas frescas, lozanas, y complementando con la influencia del roble francés, especiados dulces que junto a unos guiños tostados muy incipientes, afinan el conjunto. Boca golosa, sustanciosa, con la traza de acidez marcada y con llegada, taninos maduros y finos, dejando en el paladar una buena seña en la que domina la carnosidad del fruto y la relevancia golosa del mismo. Buena persistencia, dejando en la vía retronasal apuntes placenteros de fruta negra y roja madura, vainillas finas, algún gesto que me recuerda a clavo, tomillo y flores rojas y oscuras, marcando un punto de regaliz y un efecto final que abunda en sapidez y en retornos de hierbas aromáticas. Un conjunto firme, bien estructurado, que motiva mi calificación de entre muy recomendable y más que muy recomendable para esta añada 2012.

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