sábado, 13 de febrero de 2016

Equipo Navazos Navazos Niepoort Vino Blanco 2014.



http://almavinocuatre.blogspot.com.es/2015/06/equipo-navazos-navazos-niepoort-vino.html

El pasado mes de Junio del 2015 y en el mismo emplazamiento, tal y como refleja el destino del enlace que encabeza esta entrada del blog, disfrute de los aromas del Marco de Jerez, con idéntica referencia a la que protagoniza la crónica de hoy, aunque aquella referente a la añada 2012.
Hablaba entonces de jerezana generosidad, con aquellos aires salinos, aquel guiño de anisados y yeso, frutos secos y un despliegue de flores blancas y amarillas, que junto a una marcada estética dorada con elegante evolución marcaban los designios de un vino blanco congruente con una zona vitivinícola y sobre todo con la variedad palomino fino y con los legendarios suelos de albariza.
Sorprendió aquel vino a más de uno de los presentes, ya que ni todos los paladares están hechos al estilo prodigioso que algunos tanto apreciamos y aplaudimos, ni el instante en el que el corcho liberó el contenido de la botella fue probablemente el más indicado, craso error por mi parte. Era aquel vino y en aquel instante de su vida, un bendito ejemplo de evolución jerezana, marcando esa madurez de los vinos que surgen de esa zona de la geografía vitivinícola española, ese punto avanzando que los convierte en, siempre a mi juicio; gallardos ejemplos de tradición, de fruta elegante y madera inolvidable. La noche pasada y de nuevo gracias al generoso aporte de Juancho Asenjo, el vino de la añada 2014, embotellado en el 2015, y de idéntica etiqueta, surgió a la mesa al comienzo de la cena, encabezando la galería de vinos blancos presentes en el ruedo. También en aquel mes de Junio de 2015 protagonizó el inicio de una comida, pero a los efectos de la mayor parte de los presentes, que tal vez no esperaban un vino de este perfil tan madrugador y casi en ayunas, terminó resultando extemporáneo. No para quien esto escribe, que disfrutó, lo puedo certificar de nuevo, de lo lindo.
La pasada noche las cosas fueron de modo diferente. Añada más reciente, embotellado también, después de una cosecha, la del año 2013, que en el Marco de Jerez fue más bien mala y por ello no tuvo la oportunidad de que esta referencia Navazos Niepoort tuviera elaboración.
Pero tras alcanzar la añada 2014 los cánones de calidad que este proyecto vitivinícola defiende, allí estaba la botella, en una mesa que compartí con buenos apasionados de este universo de la viña y la bodega. Fermentado y criado en barricas bajo velo de flor sin aguardiente añadido, la distancia temporal de consumos y ediciones de cosecha me dejó una evidente conclusión. Este vino aún tiene necesidad de guarda en botella, aún no proporciona los detalles de complejidad y expresión que aquella cata pretérita del vino 2012. Puede y debe evolucionar algunos escalones más para asombrar a los amantes de la palomino fino. No obstante y con la agudeza perspéctiva que uno pretende tener, tras catar y catar tantos vinos, creo que cuando el dorado fino comience a volverse viejo, y los síntomas de insinuante y noble oxidación comiencen a brotar con jerezanos orgullo y generosidad, el vino blanco de Navazos Niepoort obtendrá mayores niveles expresivos.
Amarillo pajizo con un punto dorado muy ligero, buen brillo en la estética, anoto recuerdos aromáticos cítricos, ciruelas claudia maduras, balsámicos finos y algo apagados, con un aire salino que marca la identidad de origen, floral y con la fragancia aún infantil, sin duda tiene que ir a más mediante un tiempo adicional de guarda responsable.
La boca busca con esmero marcar y lo hace con una media nota de frescura en el avance, aunque los tonos de la fruta resguardan por momentos el impulso esperado, de nuevo el yeso y esa salinidad que me parece marinera se conjugan para aportar personalidad. Pero la fruta, la querida fruta aparece apagada, tiene que salir, y en una segunda copa lo logra, no sé si por despiste gustativo de quien esto escribe ó si fue por la aireación del vino. Lo cierto es que el vino blanco de la copa me resulta infantil, aún demasiado esbelto, y no con la grandilocuente expresión de aquel 2012.
Tras desfilar por la galería de recuerdos retronasales notas de limón, ciruelas claudia, almendra y piñones, alzados por un punto anisado y balsámico, flores y ortiga blanca, de nuevo una muesca de sabroso amargor, aún inocente, y esa nota salina cierran la cata.
Lo califico de momento, en esta añada 2014, entre recomendable y muy recomendable, pero crecerá y si puedo, espero comprobarlo. Cádiz y sus vinos, Jerez y su albariza, y como escribió el gran Víctor Hugo en Lucrecia Borgia : Jerez es una ciudad que debería estar en el Paraíso.

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