jueves, 18 de febrero de 2016

Cantine Bertani Valpolicella Ripasso 2012.




Una bonita demostración de elegancia vinícola, con este Valpolicella Ripasso de la bodega Bertani, que como algunos de los vinos comentados durante los últimos días en este blog, formó parte en su edición de añada 2012 de la selección de vinos que Juancho Asenjo aportó durante su reciente visita a Haro y en concreto a Bodegas Muga.
Perfecta la organización de la exposición cata que este maestro de maestros, hombre humilde y lleno de conocimientos sobre esta cultura, nos concedió al privilegiado grupo de presentes, hecho que desde luego también y en la parte que merece, es justo agradecer a los organizadores, entre los que se encontraba además el enólogo Chus Madrazo.
Bodega familiar fundada en el año 1857 por los hermanos Gaetano y Giovan Battista Bertani, prósperos comerciantes de vino, que decidieron dar un salto cualitativo plantando la semilla de un dominio propio, hoy en día propiedad de sus descendientes, que comprende viñedos en Valpantena, el lago Garda, Soave, así como en el noroeste de Verona y en concreto en la localidad de Grezzana, casa madre de los Bertani.
Base mayoritaria de la casta corvina veronese, con aportes menores de merlot y rondinella, para un vino que se elabora con fruta vendimiada de modo manual, con una fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable que se prolonga durante catorce días bajo control de temperatura y que es seguida por una segunda fermentación, apodada ripasso y que básicamente consiste en un repaso, un paso por pieles de la casta Amarone Recioto, técnica tradicional de la zona que da nombre a estos vinos. En copa parada manifiesta un cromatismo apicotado intenso con reflejos púrpura y grana, asomando en nariz recuerdos de fruta negra en sazón, con algunas sensibles notas licorosas, fondo de fragancia balsámico que redondea la expresión aromática. No excesivo en cuanto a complejidad y sin embargo muy fragante y con la fruta por bandera. Tiene viveza y músculo en boca, con intensidad en el avance, frescura cabalgando a lomos de un ferviente y bien controlado punto licoroso, siendo el tipo de vino que es creo que lo puedo calificar de elegante dentro de una escenificación de cierta rudeza, que no hace sino aportarle una cordial personalidad y desde luego mucho empuje y carácter. Pegada y robustez, con los taninos maduros y pulidos, señas de franqueza varietal y de cumplidora persistencia. El paladar se siente embriagado y la fruta lo conquista, con frenesí y un sutil aguacero de esa corvina veronese, que se deja sentir mediante descriptores propios y habituales más en la fase retronasal que en el paso por nariz. Es ahora cuando los recuerdos a cerezas, moras y guindas se hacen más placenteros, punto de nuevo licoroso que acompaña a la fruta y que levanta los corazones para añadir memorias que personalmente me han evocado frutos secos, dejando en el epílogo un guiño de regaliz bien integrado.
Potencia con control, fruta y sensaciones licorosas, sin duda atribuibles al método ripasso.
Lo califico en esta añada 2012 como muy recomendable.

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