lunes, 1 de febrero de 2016

Bodegas Osborne 10RF Medium Sherry.





http://almavinocuatre.blogspot.com.es/2013/01/bodegas-osborne-10rf-medium.html

Con fecha 18 de Enero de 2013 publiqué en este blog una entrada correspondiente a mi cata de la referencia 10RF que Bodegas Osborne me había enviado de modo desinteresado al objeto de mi cata y análisis personal. Abro esta reseña con un enlace a los comentarios que en su día hice sobre este oloroso de Jerez, elaborado a partir de una base mayoritaria de la casta palomino fino, con un aporte menor de Pedro Ximénez, acreditando criaderas y soleras, y una maduración de seis años en botas de roble americano.
Como quiera que recibí dos muestras de esta etiqueta, decidí reservar una de ellas para comprobar en un futuro, que ayer mismo llegó, la evolución de este vino del Marco de Jerez.
Como verá el lector, analizando las imágenes pretéritas y las actuales, el progreso ya se distingue con claridad meridiana en el cromatismo, de aquel caoba ambarino brillante con reflejos cobrizos suaves, hemos pasado a un guiño de brandy, más oscuro, con notas que del cobre abrazan el bronce, reflejos naranja amarronados, abandana la frontera del ambar y pierde cierto brillo ganando madurez cromática, grado evolutivo en el color, que no oxidativo.
La nariz palpita desde la primera cercanía en sustanciales recuerdos de frutos secos, avellana y almendra, confitura suave de manzana y ciruela, algunas esquirlas de perfume a membrillo, controlada melosidad y sugerente viveza aromática, menos intensidad de barnices y caramelo que los expresados en la cata preterita. El guiño que mencionaba en la vía retronasal de aquel vino degustado en los inicios del 2013 y que me recordaba a flan, pierde aquí compostura en beneficio de unos sabrosos puntos, tan presentes en nariz como en la fase final de la cata, que generan evocaciones de frutas blancas licorosas y compotada, además de membrillo.
La boca es glicérica, con los detalles de la fruta en primer término, la PX vuelca su golosa intensidad en el paladar y da un sello de personalidad y distinción. Me encanta esta referencia de Osborne por ese evidente y efectivo tono de dulzor controlado, casi testimonial, pero capaz de equilibrar una balanza que en otros casos parece sobrepasarse.
Guarda aún buen tono también en cuanto a acidez, un eje de salinidad franco y lleno de carácter, es prolongado y amplio en el avance, con una persistencia en buena clave de intensidad y una retronasal que nos devuelve a una equilibrada galería de manzana en compota, ciruelas ligeramente almibaradas, especiados y membrillo, avellana y almendra, finalizando con un sabroso recuerdo que a título personal me ha traido notas de flan y un débil punto de cacao.
Es un vino que ha evolucionado en botella de modo sensacional y al que le subo la calificación sin atisbo alguno de duda, más que muy recomendable.
Agradezco a los responsables de Bodegas Osborne su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino. Un lujo contar con ellos.

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