domingo, 14 de febrero de 2016

Bodegas Corral Don Jacobo Rosado 2015.




En mi salto al ruedo, sin abandonar el plano online pero ganando un espacio en el universo offline, algo que debido a mi trayectoria sólo era cuestión de tiempo, di ayer una cata armonía entre dos alimentos, vino y queso, que contó con la siempre estimada colaboración de Lácteos Martínez, la quesería familiar de Haro, y con el patronazgo vitivinícola y de localización de Bodegas Corral, añadiendo por ser de justicia la buena organización cuidando hasta el mínimo detalle, por parte de la responsable de eventos y enoturismo de esa bodega, Sara Nájera.
Con una buena parte del aforo cubierto, la cata armonía fue preparada con el tiempo debido, habiendo asistido la propia Sara y quien dirige este blog a una sesión de selección en sede de la quesería jarrera, durante la que Sonia Martínez nos atendió con buenas dosis de profesionalidad y con un estupendo talante anfitrión. Un lujo. Tanto ó más que atender ayer por la mañana a un buen grupo de visitantes de la bodega que quisieron compartir conmigo sensaciones y experiencias, algo que va unido por derecho al disfrute de un vino y por supuesto de una armonía como la planteada.
Traigo en primer lugar el vino rosado de Bodegas Corral, recién embotellado, en su edición de añada 2015. Hace algunos meses publiqué mis impresiones sobre esta misma etiqueta en la edición de cosecha anterior, la del año 2014. http://almavinocuatre.blogspot.com.es/2015/07/bodegas-corral-don-jacobo-rosado-2014.html
Ayer el vino se plantó en copa con una envidiable intensidad de fruta, colosal en las formas, equilibrado y fresco, envolvente, argumentado en base a una conjunción varietal de las castas tempranillo y garnacha, con prensado directo de la fruta que le da vida, fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable, amable en el paso, llenando la boca y motivando salivación gracias a esa concentración y a un carácter firme y pleno en cuanto a viveza varietal.
Se nota la tempranillo, fresca e intensa, pero también el plano más goloso y gustoso del aporte de garnacha. Estética llena de cromática, con rosa frambuesa y algunos reflejos azulados, sensaciones ópticas de vino rosado lozano y parlanchín.
Nariz que maneja recuerdos de fruta roja madura, fresas, cerezas y frambuesas, algunas notas florales de menor intensidad y un fondo balsámico ligero que redondea el perfume. Boca llena de fruta desde el arranque, punto de dulzor, acidez prolongada y comedida, equlibrio por doquier y explosión de evocaciones que vuelven a insinuar fresas de mata, cerezas de junio, hermosas frambuesas, alguna nota cítrica y rosas rojas, acabando en un guiño balsámico que susurra y que prolonga su expresión.
Un vino que en esta edición de añada 2015 califico como muy recomendable.
En cuanto al queso de barra mezcla de Los Cameros, se trata de una fusión de leches de vaca, base mayoritaria, con aportes menores de oveja y cabra, elaborado con cuajo bovino, textura esponjosa, presencia de ojos, cromática blanco marfileño, con un contenido de materia grasa en extracto seco del cincuenta y cinco por ciento y una curación de poco más de veinte días.
Nos advirtió Sonia que siendo un queso de barra, suele sorprender a los consumidores, cortado en tacos, en este tipo de eventos. Tiene ese nudo de intensidad final, ese sabor apreciable que llena la boca y somete al paladar a buenos instantes de satisfacción.
Los vinos rosados, y en concreto este Don Jacobo, son desengrasantes, frescos, llenos de viveza y van de mil amores a quesos como el presente. El placer es mutuo. Es probable que este queso de barra mezcla sea uno de los mejores que he degustado en formatos similares, porque es cierto y los presentes en la cata del sabado en Bodegas Corral pueden dar fe, que tal y como dijo Sonia Martínez tiene más galones que otros quesos al uso.
Creo que ambas referencias fueron laureadas por el auditorio y sin lugar a dudas, también aplaudidas por mi. Sabor, fruta, lácticos bien afirmados, un gozoso encuentro.

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