sábado, 6 de febrero de 2016

Bodega y Viñedos Solabal Muñarrate 2014.




Cambio de diseño en la etiqueta para una referencia que caté por última vez en setiembre de 2013, cuando los dígitos impresos marcaban la cosecha 2012. Base mayoritaria de tempranillo, con menor aporte de viura para un vino que surge de una selección de las viñas más jovenes, con control de temperatura en el fruto cuando llega a bodega, fermentado alcohólico y descube sin haber finalizado el proceso, maloláctica espontánea en depósito de acero inoxidable, sulfitado y trasiego, con un estabilizado final que se acomete por tabulación en frío.
Copa parada que esgrime un color apicotado de notable intensidad, con algunos reflejos violáceos, sensaciones olfativas que llegan pobladas de fruta roja fresca, giros florales suaves y un fondo balsámico que llena el vino de empaque. Aunque tras el decorche observo algunas notas cerradas, con el paso de los minutos la fruta se abre con un enfoque de buena plenitud y extensión aromática. Boca golosa, traza de media acidez, con notas de frescura y una guía que se me antoja láctica, ó al menos cremosa, como si estuviera delante de un plato de fresas con nata, abunda en golosidad y acredita unos taninos finos y jugosos, apuntando una persistencia en clave de media intensidad. La retronasal habla de fresas de mata y cerezas, algunos regalos florales y en el final una traza balsámica contenida, no muy abundante.
Correcto, me ha resultado menos agraciado que el vino de la añada 2012.
Lo califico entre recomendable y muy recomendable.

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