domingo, 21 de febrero de 2016

Azienda Agricola Santa Maria La Nave Calmarossa Rosso 2014.



Mi agradecimiento a la familia Mulone por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediando el envío de varias muestras de sus principales referencias.
El pasado de esta familia está vinculado al mundo del viñedo y la bodega desde que en 1954, su antepasado Peppino Mulone, que llevaba una vida rural y granjera, decidió desplazar su base de operaciones de Regalbuto, una localidad en la provincia de Enna, a Catania, localización en donde consiguió su primer empleo en las vendimias de Zafferana Etnea. Seducido por el paisaje y por la gran condición del viñedo de la zona, tocado por la evidente influencia del cercano volcán, Peppino decide adquirir una propiedad en donde se incluyen viejas viñas de nerello mascalese y nerello cappuccio, varietales propias de esta zona de la geografía vitivinícola siciliana. El hombre comienza a elaborar vinos siguiendo métodos tradicionales y artesanales. Hoy en día, sus nietos, en colaboración con la familia Benanti, santo y seña de la denominación Etna, recogen el legado del abuelo, aquel hombre emprendedor y apasionado admirador de los suelos volcánicos y las varietales ya mencionadas. El enólogo Enzo Calì y el viticultor Vincenzo Avellina llevan el pulso profesional en la elaboración y el cuidado del cultivo, y como resultado se encuentra este Rosso en edición de cosecha 2014, que me ha llegado aún sin etiquetar y como muestra en avance.
Siempre es para mi un placer catar y opinar sobre vinos con esta particularidad, antes de su salida al mercado. Elaborado con una conjunción de uvas de las varietales nerello mascalese y nerello cappuccio, vendimiadas de forma manual en cepas que acreditan una antiguedad media de cuarenta años, asentadas en suelos de composición volcánica, ricos en minerales, con una producción de un kilo de fruta por cada viña y una orientación cardinal sureste, dispuestas en ladera, con el Monte Etna en las inmediaciones.
Con las uvas ya en bodega, se procede con un proceso de fermentado alcohólico y maceración que se extiende durante un periodo de poco más de veinte días, acometiendo a continuación la fase maloláctica y una posterior maduración de un año en barricas de madera de roble francés. Clarificado, filtrado y estabilizado, como pasos previos al embotellado. Antes de salir al mercado, se afina en botella durante un periodo indeterminado, que depende siempre de la decisión del enólogo.
Copa parada que esgrime un cromatismo apicotado de buena intensidad, con suaves reflejos púrpura y grana, insinuaciones rubídeas, nariz sin exceso de complejidad, alumbrada por recuerdos de fruta roja en sazón, algunas suaves notas especiadas que sirven de escolta a la expresión de las varietales viníferas protagonistas, dibujando una mueca balsámica ligera y un fondo en donde hay un tono que recuerda a pedernal húmedo.
En cualquier caso hay que valorar la aromática del contenido de esta muestra con la perspectiva lógica, ya lo dije, aún no está en el mercado.
Boca golosa, hay apuntes de buena fruta, con una acidez en clave de media alta intensidad, fluidez en el avance, con un perfil de sutileza, campanillea en el paladar, y desde luego es un vino que en su estado de forma actual merece minutos de paciencia y reflexión.
Marca una seña de agradable persistencia y si bien de momento parece no tener mucha llegada, en una segunda copa florece con mayor integridad. Retronasal que insiste en recuerdos de cerezas y ciruelas rojas, brote balsamico y especiado dulce, con un epílogo que marca la mineralidad, mi mineralidad, de un vino del que no esperaba menos. Salinidad y pedernal, roca.
Lo califico en esta añada 2014 y en lo que se refiere a esta muestra en avance, entre recomendable y muy recomendable. Estaré atento a su progreso.

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