domingo, 24 de enero de 2016

Vignobles Daniel Mouty Nouvelle Terre Chardonnay Millésime 2014.





Mi agradecimiento a Daniel Mouty y a todos los miembros de su equipo profesional y humano, por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino, mediando el envío de algunas muestras de sus principales elaboraciones.
Elaborado con fruta de la casta chardonnay, vendimiada en poco menos de una hectárea de viñedo en propiedad con asentamiento en suelos de composición calcárea y caliza, situados en pendiente, este vino blanco seco aquitano tiene desde el inicio mismo de su cata un punto de elegancia, que aunque comienza situando la descripción de la fruta por detrás de la influencia de la madera, termina centrando la situación, descubriendo muy buenos testigos aromáticos, golosos y equilibrados.
Vinificación integral en barricas, con juego de battonage regulares, maloláctica parcial y ocho meses de maduración en madera de roble francés, con constante manejo de las lías.
En copa parada descubre un cromatismo amarillo dorado con presencia brillante, arma en su cercanía olfativa recuerdos de fruta cítrica en sazón, hay declaración de limón y manzana verde, con un punto floral más difuso y en segunda instancia que abre una continuación para guiños balsámicos y lácticos que redondean la fragancia. Aireando la copa y regresando con la nariz a su interior, el vino me envía un recuerdo más concreto : tarte au citron meringuée, tal vez la que ha hecho legendaria en la ciudad de Cannes, el pastelero Jérôme de Oliveira, con esas influencias de la fruta madre, las lías y la madera bien plasmadas y llenas de una expresividad olfativa que dan al vino una gallardia digna de elogio y admiración.
La boca arranca con la chardonnay sabrosa y golosa, en el paso la acidez se despliega en buena medida, colmando la boca de nervio y estructura, envolvencia y notas untuosas, franca persistencia. Se esfuerza en dejar clara su identidad varietal, aunque es posible, y en este sentido alguno de los presentes y a ciegas, la confundió con una garnacha blanca, que no de las que estamos acostumbrados a catar y que nos llegan desde otras zonas vitivinícolas de Francia.
Retronasal que insiste en lazos de fruta cítrica y fruta blanca, menos flores que en la fase olfativa, y un sabroso comunicador balsámico que se une en el epílogo a un descriptor que arma esa cremosidad, esa pastelería, con letras mayúsculas.
Sugerente y lleno de emotivas notas procedentes de la madera que le sirvió de guía durante la vinificación, lo califico en esta añada 2014 como muy recomendable.

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