jueves, 21 de enero de 2016

Tenuta Col D´Orcia Poggio Al Vento Riserva 2008.





Segunda colaboración en el tiempo de esta bodega especialista en los vinos Brunello di Montalcino, circunstancia esta que aprovecho para agradecer a su propietario, el Conde Marone Cinzano y a todo su equipo humano y profesional.
Incluyo este enlace que se dirige a mi crónica de cata de la edición de añada 2004, vino que recibí tiempo atrás en mi oficina de cata y que obtuvo en aquel momento la máxima consideración por mi parte. http://almavinocuatre.blogspot.com.es/2012/03/tenuta-col-dorcia-poggio-al-vento.html
Con viñedos en propiedad que se localizan a una altitud media de cuatrocientos cincuenta metros sobre el nivel del mar y que se hayan protegidos por la cordillera del Monte Amiata, los suelos del terreno en donde se asientan las cepas presentan una composición caliza y una clara influencia climática de corte mediterráneo. La casta sangiovese dominante, y en el caso de este Poggio Al Vento correspondiente a la vendimia del año 2008, surgida de cepas que forman la parcela del mismo nombre situada a trescientos cincuenta metros, con una fecha de plantación que data del año 1974. Terreno en colina, iniciando la vendimia manual y llegando el fruto a bodega en donde se comienza el vinificado mediante una fermentación alcohólica en tinas de acero inoxidable de cincuenta y sesenta hectolitros, con una maceración prolongada durante un periodo de entre veinte y veinticinco días, con remontados y delestages regulares. Maloláctica posterior que se lleva a cabo en continentes de cemento, y una maduración final en barricas de madera de roble francés Allier y esloveno durante cuatro años, añadiendo dos años más de afinado en botella antes de su salida al mundo de los mortales.
Pude disfrutar de esta referencia en buena compañía y tras mi cata previa personal, puedo garantizar que todos los presentes coincidieron en la sabrosa intensidad de este vino, y una sensación de fruta roja licorosa bien equilibrada, desplegando una guía prolongada de sapidez y un punto en donde la madera crea su influencia, siempre acompañando a los descriptores francos de la sangiovese, sin apelmazar a la fruta. Es un Brunello lleno de viveza, con la virtud de manifestar una espléndida seña de longitud, con la acidez bien programada, cumpliendo los tiempos de cata. En copa parada pincela un cromatismo apicotado de buena presencia e intensidad, con reflejos púrpura, grana y algunos incipientes rubídeos, aportando en la cercanía olfativa memorias de fruta roja licorosa, algunos especiados dulces que confluyen con notas lácticas procedentes de la madera, brisa balsámica hacia el final. En segundas cercanías aparecen señas de pétalos florales rojos, y algún guiño terciario que todavía parece mecerse en una cuna de infantil suavidad. Siempre es la fruta roja licorosa la que prende la mecha de la fragancia, abriendo el paso al resto de descriptores.
Elegante en su entrada, sabroso e iniciando un pronunciado punto de dulzor frutal que por algunos instantes parece recordar de lejos a una garnacha, maravillando a continuación con un potente y recurrente abrazo en el paladar, taninos golosos, algo marcados aún, dejando en nuestra boca un suave nivel de astringencia, de esa que con el paso del tiempo y mediando una guarda responsable acaba por desaparecer. Me encantan esas astringencias bravas pero controladas, de las que aportan buena personalidad al vino que asoma en la cata. Envolvente, tiene un sello de ducha de fruta, galopa y trota por nuestros sentidos, gracias a ese frente que mencionaba antes y que ofrece textura, buena extracción y un gesto aterciopelado que lo colma de gallardía.
Vino que deja una franca seña de persistencia y que en la vía retronasal habla de cerezas y ciruelas, pétalos florales rojos, media colección de especiados en donde predominan vainilla, pimienta y a continuación un bien balance cremoso y láctico, amplificado por un testigo final que envía recuerdos balsámicos, regaliz, un apéndice anisado y un final en donde la sapidez incorpora una gran capacidad expresiva. Lo califico en esta añada 2008 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Tiene vida por delante y seguro que con un tiempo prudencial y adicional de guarda responsable en botella, afinará y podrá subir más peldaños en la escalera que conduce a la gloria.
Es ya todo un señor vino. Un excelente Brunello di Montalcino.

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