jueves, 28 de enero de 2016

Mengoba Bodegas y Viñedos Flor de Brezo de Grégory Pérez 2014.



Mi gratitud hacia el vitivinicultor Grégory Pérez, por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino, mediando el envío de algunas muestras de sus referencias principales. Habiendo catado y comentado ya mis impresiones sobre el vino blanco godello sobre lías referente a la edición de añada 2014, y también el Brezo correspondiente a la cosecha 2014, este fruto de la generosa aportación de unos buenos amigos reunidos en torno a una buena mesa de cata; hoy le toca el turno a esta etiqueta que muestra una mencía procedente de la finca Espanillo, situada a setecientos metros de altitud sobre el nivel del mar, con una edad media de las viñas de ochenta años, y un complemento de fruta que proviene de la parcelas Horta y Villafranca, estas dos elevadas a quinientos cincuenta metros de altitud y con una antiguedad media de las plantas de cincuenta años. Aporte menor complementario de la casta alicante bouchet, aportando los suelos sobre los que se asientan las viñas una composición que en el caso de la primera de las fincas es pizarrosa y arenosa, y en el de las otras dos arcillosa con algunas partes arenosas.
Pérez utiliza arados tirados por dos vacas para el trabajo de campo y en el proceso de vinificado incluye un periodo de maduración en barricas de madera nueva y seminueva de roble francés, que se extiende durante catorce meses.
Se nota la presencia de madera en esta referencia con respecto a su hermano pequeño, el Brezo.
Tras el descorche y el primer servicio en copa, hace falta tomarse unos minutos para airear el vino, y lo cierto es que la fruta roja madura se abre con profusión, escoltada por notas especiadas y balsámicas, pero el descriptor que en segunda instancia deja más claras sus intenciones es el floral. Flor de Brezo es su nombre y hace honor a ello, con amplitud y buena intensidad, complementando los detalles frutales de cerca, como una brisa llena de sensualidad. Van desapareciendo las influencias procedentes de la madera y permiten con profusión que sea la fruta roja la que impere, con distinción y una fragancia llena de evocaciones. Finaliza en un retorno de perfume que personalmente me ha descubierto un guiño marcado por sensaciones terrosas, muy en clave de mineralidad.
Boca que abre con un arranque goloso y fresco, jugoso, insisto en que es un vino que merece ser aireado y que hay que catar con algunas dosis nada exageradas de paciencia.
Buena acidez, frescura, viveza y nervio, pleno en el avance, taninos maduros y golosos, huele y sabe a buena fruta, franca seña de persistencia con la mencía muy reflejada, hablando en la retronasal de cerezas y frambuesas, vainillas y un guiño tostado muy breve, colosal nota silvestre y floral que se une a una huella balsámica y a un epílogo en donde esa mineralidad que expresaba el perfume, vuelve a mostrarse, redondeando la capacidad expresiva del vino.
Lo califico en esta añada 2014 como muy recomendable.

No hay comentarios:

Publicar un comentario