miércoles, 13 de enero de 2016

Explotaciones Agrícolas Cortijo Los Aguilares Pinot Noir 2011.



Gracias a la generosa aportación del enólogo Chus Madrazo, pude catar y degustar una copa de este vino, surgido de una de las denominaciones aún más desconocidas de nuestra fructífera geografía vitivinícola española. Tres hectáreas de pìnot noir a novecientos metros de altura sobre el nivel del mar, cultivadas con un trato de jardinería, hacen que los catadores nos sentemos delante de la botella con una enopatía casi obsesiva, y lo cierto es que tras catarlo a ciegas, debo manifestar que cuanto menos expresa una peculariedad carente de dudas. Dos fechas diferentes de vendimia, con maceración en frío y fermentado alcohólico bajo control de temperatura, siguiendo con una maloláctica que se desarrolla en barricas de madera de roble francés de trescientos y quinientos litros, madurando durante ocho meses en una colección diversa de barricas de madera de roble francés de las más reconocidas tonelerías de la nación vecina.
Producción limitada a mil trescientas botellas, desplegando en copa parada un cromatismo picota con reflejos grana y rubídeos, manifiesta en su proximidad aromática sensaciones que evocan frutas rojas en sazón, delicadas pero intensas. Es curioso pero al terminar mi estancia delante de esta botella y de otras tantas, regreso al vino y es entonces cuando me da descriptores de fruta negra madura que antes no aparecía en escena. Segunda instancia para notas especiadas suaves y finos lácticos, una brisa de mina de lapicero, con un fondo que recrea memorias balsámicas y fondo silvestre.
Buena complejidad, perfume prolongado y que se mantiene vivo durante el tiempo, tras el descorche. La fruta manda pero aparece bien rodeada y además digo que es un vino que va evolucionando en copa, uno de esos que yo suelo calificar como vino de parque de atracciones.
Boca profunda, sabrosa, glicérica y con un guiño sugerente de amargor en su fondo, que le aporta personalidad y cierta dosis de elegancia. Taninos golosos y maduros, no es una pinot noir sutil, al menos a mi no me lo parece, pero en cambio sobresale por su concepto de diferenciación respecto a otros vinos de pinot noir de otros orígenes.
Notable persistencia y acidez, vino equilibrado, dejando en la retronasal guías que recuerdan a frambuesas y cerezas, lácticos suaves, tostados y especiados ligeros, nota floral menos marcada y en el epílogo balsámicos potentes y silvestres sensaciones, que junto a ese tono de mina de lapicero recrean un paisaje pleno en complejidad.
Uno de esos vinos para catar con calma, paciencia y tiempo.
Lo califico en esta añada 2011 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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