lunes, 4 de enero de 2016

Ernst Clüsserath Trittenheimer Apotheke Riesling 2012.



Mi agradecimiento sincero a los responsables de este dominio vitivinícola germano por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino, mediante el envío de esta muestra de una de sus grandes referencias. Trittenheimer Apotheke es un legendario viñedo localizado en la ribera del río Mosel, desde Trier hasta el pequeño y coqueto municipio de Bernkastel Kues, asentado sobre suelos de pizarra y en pendiente con el setenta y cuatro por ciento de inclinación, exposición cardinal sur, suroeste.
El dominio Clüsserath, fundado en el año 1956, mantiene en propiedad poco más de tres hectáreas de viñas de riesling, cepas que acreditan una antiguedad media de entre veinte y cuarenta años, y que por manifiesto deseo de Ernst, su propietario, conviven con hierbas silvestres y un entorno en donde los insectos tienen su propio rol en el ciclo vegetativo de la vid.
Para el vinificado de los vinos Clüsserath se utilizan levaduras indígenas y una estancia sobre lías que se prolonga durante un periodo que va desde los tres hasta los cuatro meses. No se aplica fermentación maloláctica, logrando vinos frescos, sinceros y cargados de una incuestionable personalidad. Caté este vino durante la cena de Nochebuena en compañía de mi familia, y durante su degustación posterior levantó los aplausos de los presentes, gracias a una colosal expresión de la fruta, madura, elegante y dotada de un ferviente capacidad que empieza intensa y termina gloriosa, marcando los pasos del vino, primero en estética, y después en aroma y sabor, el paladar se estremece y la vía olfativa exhibe una buena seña de fragancia, buena complejidad siempre con la riesling marcando el guión.
Tras el descorche, y con el primer servicio en copa amanece un cromatismo amarillo dorado suave, con buen brillo, apuntando en la primera aproximación olfativa algunas señas ahumadas ligeras, con notas lácticas finas que van abriendo paso a fruta cítrica, ciruelas claudia, membrillo, y alguna anotación lejana que aunque débil me atrapa y me revuelca en señas evocadoras de compota de manzana. Algunos gestos florales en segunda instancia, manteniendo siempre presente los recuerdos expresivos de la fruta y dejando escapar una brisa final balsámica, esta mucho menos intencionada que el resto de los factores mencionados.
Buena complejidad aromática, que se une con una boca esbelta, untuosa, golosa y plena de matices. El vino es fresco, tiene una estructura envidiable, una genial intensidad en la que la riesling seduce de cerca y de lejos, envolvente y sabroso cuando alcanza el paladar, con una satisfactoria persistencia y una retronasal que insiste en tapizar nuestros sentidos con una manta de seda, esa cuna cremosa, propia de la permanencia en lías, esos matices frutales diversos, esa punta floral tan sensual y esa personalidad propia de una riesling cargada de gestos atractivos hacia el catador.
Fruta cítrica, blanca, amarilla, manzana reineta, guiño confitado, hierbas y flores, balsámicos y un sugerente tono de mineralidad que completa la cata.
Lo califico en esta añada 2012 como más que muy recomendable.

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