martes, 26 de enero de 2016

Clavería Barrabés Viticultores Zinca Bín de Ric Blanco 2014.





Mi gratitud para Víctor Clavería Barrabés por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino, mediando el envío de algunas muestras de sus principales referencias. Un honor poder catar y escribir sobre un vino como este, con producción limitada a doscientas ochenta y tres botellas, artesanía que tiene mucho de cultivo con prácticas biodinámicas, ya que según declara el propio vitivinicultor los abonos con los que se trató el campo fueron orgánicos naturales certificados como ecológicos, siendo el ciclo vegetativo testigo de fermentaciones a base de ortiga, cola de caballo, diente de león, manzanilla, todo ello escoltado por bajas dosis de azúfre y cobre. Sin uso de herbicidas, estamos delante de dos fincas diferenciadas, la primera apodada La Menudilla de sólo 0,2 hectáreas y situada en Monzón, cuya plantación data del año 1933, la segunda bautizada Las Cuadras, localizada en Almunia de San Juan, desplegada en 0,1 hectáreas y con antiguedad desde el año 1993. De la primera de ellas surge la varietal alcañón, de la segunda la macabeo y a partir de ahí Clavería selecciona la uva en bodega y procede con un primario despalillado, con un posterior encubado en tinajas de barro de ciento cincuenta litros, recipientes en donde se desarrolla la fermentación en contacto con los hollejos en un proceso que dura diecinueve días, siempre bajo control de temperatura. Maceración post fermentativa de una semana y después de un descube, prensa de los hollejos de modo manual. Maduración en tinaja de barro durante poco más de seis meses, y embotellado el día 1 de Abril de 2015 bajo la biodinámica influencia de Leo, luna descendente y creciente. No hubo lugar para estabilizados, clarificados ni filtrados.
A la vista exhibe en copa parada una cromática amarillo dorada con ciertas señas de turbidez, estética densa y concentrada, apunto algunos reflejos naranja durazno. En nariz hay recuerdos que expresan manzanas reineta y golden, melocotón de viña, alguna distante melosidad, con una seña balsámica y otra jabonosa, hay una punta silvestre que se muestra tímida y hasta cierto punto reacia a brotar, dejando en el final un gesto de confitura de frutas, aunque tal vez no le hace justicia ni el tiempo en botella, diría que he llegado tarde a catar este vino para mi desgracia, ó que y esta opinión es ya de un experto en botellas en cuya compañía caté el vino y no mía, la botella no se corresponde, pese a su colosal dimensión y estructura, a las condiciones del vino. Boca que comienza suave, alguna seña oxidativa que se reconduce y que se lanza sobre una cama de fruta, afirmando una acidez de media entrega, avance untuoso y con una guía espesa, grasa en las formas pero con fluidez en el fondo, renacen los recuerdos jabonosos en la retronasal, sin que haya exceso de envolvencia. Tiene un nudo de persuasión que se abre en el paladar y que escenifica la fruta en su mejor instante de toda la cata, iniciando una persistencia que definiría en clave de media intensidad.
La retronasal habla de recuerdos de manzanas, melosidad, melocotón de viña, confitura muy ligera, guiños de hierbas aromáticas y silvestres, tonos balsámicos, he apuntado eucalipto, alguna nota oxidativa y en el fondo los descriptores jabonosos, que a estas alturas creo que son bastante habituales en los vinos que se maduran en tinajas de barro, ya que no es la primera vez que lo captó cuando esos continentes toman parte en el vinificado. En cualquier caso es evidente que los continentes de barro aportan beneficios en pro de una correcta micro oxigenación bien regulada, un efecto estanco en cuanto a sabores y fragancias y otro que faculta una evaporación tendente a subir de nivel la concentración del vino, alzando también y de ese modo la corporeidad y esencia del mismo.
No obstante observo que añade ese efecto jabonoso, que según tengo entendido suele deberse a una presencia salina relacionada con el ácido cáprico. No lo veo en este caso como defecto, antes bien considero que sin intervenir en la correcta expresión del vino, deja un punto peculiar que no desviste a la fruta. En otro orden de cosas y fruto de mi continuo interés por el aprendizaje, me encantaría conocer cual es la diferencia real entre las dos varietales que alumbran este Bín de Ric, ya que leo que ambas se corresponden por igual con la identidad varietal de la viura riojana. A no ser que estemos hablando de plantas de vid distintas entre si debido a su procedencia histórica ó geográfica.
Califico este vino blanco biodinámico de dos maneras, en su presente me parece recomendable, y me atrevo a decir que en un pasado no muy lejano en el tiempo, tal vez pudiera haber alcanzado un muy recomendable. En mi modesta opinión, la botella no le hace justicia. Ese detalle y la sensación de estar, con el respeto acostumbrado, delante de un vino elaborado con una indudable actividad artesanal y plena de mimo y rigor enológico, hacen que en cualquier caso me quite el sombrero y decida apostar por mi duda razonable y por el deseo de catar la siguiente añada con menos tiempo desde su embotellado.

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