martes, 19 de enero de 2016

Champagne Pierre Mignon Brut Prestige.




Mi agradecimiento a la familia Mignon por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediando el envío de algunas muestras de sus referencias principales. En pleno Vallée de la Marne, donde el champaña se convierte en algo más que un mero recurso de subsistencia y trabajo, adquiriendo por historia, tradición y pasión altas cotas de prestigio, se localiza esta maison que en el presente está dirigida por padres e hijos, sucediendo a sus ancestros que ya en el pasado se ocupaban del viñedo y elaboraban vinos blancos con burbujas para gozo y disfrute del personal, ese grupo entre los que nos encontramos yo mismo y mis lectores habituales.
Con catorce hectáreas de viñedo en propiedad, Yveline, Céline, Pierre y Jean Charles continúan con una tradición que sus parcelas de Le Breuil, Dormans, Cuis y Monthelon facultan, gracias a una comunión entre diferentes zonas de la Champaña, Marne, Côte des Blancs y Epernay.
Domina la pinot meunier sobre la chardonnay y es la pinot noir la que menos protagonismo tiene en las fincas plantadas de los Mignon, y en esta referencia Brut Prestige se cumple con el precepto, siendo la base mayoritaria para la meunier, dejando el veinte por ciento restante para una cantidad paritaria de las otras dos castas tradicionales en las fusiones varietales de esa zona vitivinícola francesa.
En copa parada esgrime un cromatismo amarillo dorado de buena intensidad y brillo, con sensaciones en nariz que recuerdan a cítricos, manzana verde, flores blancas y amarillas, con notas balsámicas y levaduras de fondo, plantando en el final una bandera que ofrece memorias salinas finas. Es un champaña que en aromática se funde con la tradición, tiene un perfil de complejidad equilibrada y es la fruta quien gobierna la nave del perfume en todo momento.
La burbuja en copa se muestra fina y despliega buen rosario, aunque en el servicio da la impresión de tener demasiada presencia, siendo solamente inicial.
Tiene una entrada en boca que habla de fruta, golosa y cítrica, de hecho la traza de acidez a ratos parece un tanto acelerada, si bien entre los presentes en la cata de este champagne hubo algunas discrepancias al respecto. Personalmente sentí esa acidez un tanto elevada por momentos, creo que tal vez requiere más tiempo de estancia en botella, buscando un afinado que probablemente llegará tras una media guarda responsable adicional. Es fresco y tiene a la fruta madre como principal virtud, buena envolvencia y perfecta persistencia, deja en la vía retronasal evocaciones de limón, manzana verde, pera y ciruelas claudia maduras, apostando en segunda instancia por retornos florales suaves, alguna brisa balsámica, heno, hinojo y un punto final que escenifica, al igual que lo hizo el punto final de la nariz, un gesto mineral no muy intenso pero en todo caso presente.
Lo califico entre recomendable y muy recomendable.


 

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