domingo, 24 de enero de 2016

Bodegas y Vinos de Lécera Terrae Rosado Ecológico 2015.




Catado a ciegas junto a uno de sus mentores, este rosado de lágrima ecológico acogido a la indicación geográfica protegida Bajo Aragón discurre por las sendas de una buena frescura sostenida que le da relieve y que sobre todo logra que alcance la parte final de su cata con una envidiable sensación de viveza y nervio. Tras un comienzo en nariz que parece emparentar con esos vinos rosados en los que las chuches cobran principal protagonismo para alegría desbordante de un público ávido de fruslerías, debo afirmar que el Terrae Rosado Ecológico en la edición de añada 2015 me engañó, más por ser yo un malpensado precipitado que por ser este un vino engañoso.
Y es que, cuando ya me veía yo una vez más subyugado por palotes, piruletas y demás familia, la copa se reafirma y empieza la fruta a mandar mensajes, a hablar con apacibles maneras, a darme que pensar que realmente estoy delante de un vino serio y equilibrado, en donde las formas importan pero con el fondo enarbolando su bandera. Uno rosado ecológico sostenido y este es el término que mejor lo define, ya que centrado finalmente y desde el interior de la copa empieza a afirmarse con firmeza, sin resquicios para la duda. Levaduras, ya lo sabe bien el lector que a veces, y no en este caso, llenan algunos rosados de tramposas pretensiones, algunas de ellas incluso mareantes desde endomingados guiños aromáticos.
Vinificado que incluye depósitos de acero inoxidable en frío durante veinticuatro a cuarenta y ocho horas, fermentación que arranca a doce grados y se mantiene como mucho a catorce, durante un periodo que se prolonga por veinticinco días.
En copa parada asoma un cromatismo rosa frambuesa y grosella, con buen brillo y estética inapelable. Nariz que abraza fruta roja y negra en sazón, con algunos tonos que evocan flores rojas y violetas, finalizando con un sugerente aroma balsámico bien plantado, aunque en menor intensidad que los descriptores del comienzo. Insisto en que el vino se afianza a través de las fragancias de la fruta, en donde cerezas, fresas de mata y frambuesas alzan el vuelo, completadas con un gesto olfativo que me envía algunos recuerdos de moras.
Buen arranque en boca, pleno en el paso, con una buena traza de acidez, desplegando frescura de principio a fin, y armando un punto untuoso que sobre todo se nota durante la llegada del vino al paladar. Notas de buena persistencia, con la retronasal hablando de similares descriptores a los demostrados en nariz, fortaleciendo más la fruta añadiendo un guiño de fruta cítrica, esta menos notoria en la fase aromática, y abundando en el recuerdo balsámico final.
La golosura y la frescura dando un paseo por nuestros sentidos.
Lo califico en esta añada 2015 como muy recomendable.

No hay comentarios:

Publicar un comentario